Madrid - Publicado el - Actualizado
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Manos Unidas ha presentado la Campaña “Plántale cara el hambre: siembra”, que inaugura un trienio de lucha contra el hambre lanzado por esta organización eclesial. El drama no resuelto del hambre en el mundo tiene múltiples causas y demanda múltiples respuestas. Manos Unidas nació para responder a esa llaga, gracias a la iniciativa de las mujeres de la Acción Católica. En esta ocasión nos propone reflexionar y actuar en tres frentes: el mal uso de los recursos alimentarios y energéticos; un sistema económico internacional que prima el beneficio y excluye a los débiles; y unos estilos de vida y consumo que aumentan la vulnerabilidad y la exclusión. El hambre y la malnutrición en el mundo siguen siendo un escándalo y un signo de contradicción. El problema del hambre no es solo un problema técnico. Requiere una disposición moral que parta del reconocimiento de la dignidad de cada una de las personas, y de los derechos que se derivan de esa dignidad. La insistencia del Papa Francisco en desterrar la dominante mentalidad del descarte, y en la reforma de una economía global, son condiciones para la coherencia del testimonio cristiano. Un año más, Manos Unidas despierta nuestra conciencia adormecida y nos pone delante el drama. Pero también, a través de sus proyectos, nos hace visible que se puede iniciar un cambio real, cuando se genera una cultura de la solidaridad y cuando existen sobre el terreno personas y comunidades dispuestas a implicarse por el bien y la justicia. Es tiempo de sembrar y no hay tiempo que perder.



