LÍNEA EDITORIAL
Simplemente dictadura
La semana pasada supimos que Daniel Ortega había decretado el exilio forzoso para 222 de sus compatriotas nicaragüenses y ordenado el encarcelamiento del obispo Rolando Álvarez

Simplemente dictadura
Madrid - Publicado el - Actualizado
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La semana pasada supimos que Daniel Ortega había decretado el exilio forzoso para 222 de sus compatriotas nicaragüenses y ordenado el encarcelamiento del obispo Rolando Álvarez, que se negó a emprender el exilio. Una vez en suelo estadounidense alguno de los desterrados ha relatado sus días en prisión. En celdas de cinco por cinco metros cuadrados, sometidos a interrogatorios constantes, privados de derechos básicos y sometidos, ellos y sus familias, a tortura psicológica, vivieron hasta 20 meses algunos presos como Juan Sebastián Chamorro, uno de los candidatos a la Presidencia que sufrió penas de cárcel. Ni la lectura de la Biblia, ha relatado Chamorro, les fue permitida.
Mientras el mundo conoce de primera mano la tortura sufrida por los exiliados, el régimen prosigue su política represiva. El Gobierno de Nicaragua ha despojado de su nacionalidad, acusados de traición a la patria, a 94 ciudadanos a los que, además, ha declarado prófugos de la justicia. Entre ellos destacan escritores como el Premio Cervantes, Sergio Ramírez, y Gioconda Belli, ambos en el exilio, activistas por los derechos humanos, diplomáticos, periodistas, el obispo Silvio Báez y hasta a un comandante de la revolución sandinista. El Estado se ha incautado de todos sus bienes y les ha privado de forma permanente de sus derechos de ciudadanía. Quienes viven en el exilio se han convertido en la voz de aquellos que desde Nicaragua no pueden denunciar las barbaridades de una dictadura que nada tiene que envidiar a la de Anastasio Somoza. Una vez más el exilio exterior hace posible que el mundo sepa qué está sucediendo en Nicaragua.



