11 DE JULIO

El problema es el "sanchismo"

El bloqueo actual de la legislatura debería propiciar una rectificación

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Tiempo de lectura: 1'Actualizado 11:37

Aunque siguen las presiones sobre el Partido Popular, Ciudadanos y Podemos para que se abstengan o apoyen la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, a día de hoy persiste la incertidumbre sobre el destino de la legislatura. El problema no consiste en que el PSOE no alcanzara la mayoría absoluta; el electorado ha preferido que el partido ganador se vea obligado a pactar con otros. Tampoco consiste en que el PSOE, es decir, la socialdemocracia en plena crisis de identidad, no tenga un programa más o menos fiable. El gran problema es el “sanchismo”, esa mezcla de relativismo, megalomanía personal, audacia y frivolidad, todo ello al servicio del actual líder del PSOE.

Si en su día Felipe González tuvo el talento de arrumbar al marxismo para consolidar la transición, y de apoyar la ley de amnistía que selló la reconciliación, tanto Zapatero como ahora Sánchez se ocupan de romper los consensos que hicieron posible la consolidación de nuestra democracia. Desde la ley de “memoria histórica” hasta su obsesión por la ingeniería social, desde los cordones sanitarios a su falta de una idea nacional clara, Sánchez no ha demostrado ser un gobernante que busca el bien común.

El bloqueo actual de la legislatura debería propiciar una rectificación, empezando por la presentación de un programa constitucionalista que permita la colaboración con el PP y Ciudadanos en las grandes cuestiones de Estado: unidad de España, sistema de bienestar y reforma educativa.

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