14 DE AGOSTO

Madrid como modelo de progreso en libertad

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 15:54

En contraste con los cantos de sirena del “progresismo” que enarbola la izquierda, la candidata popular a la presidencia de la Comunidad de Madrid propuso ayer un programa de auténtico progreso social, cultural y económico que puede considerarse ya como un adelanto de lo que sería un gobierno liderado por el Partido Popular. Isabel Díaz Ayuso se va a convertir a partir de mañana, salvo imprevistos de último segundo, en la adalid de lo que debe significar la renovación de un partido que ha estado bajo sospecha a lo largo de los últimos años. Si el PP ha perdido la confianza de buena parte de su electorado, un año después de la marcha de Mariano Rajoy ha podido recuperar, al menos, la posibilidad de ensayar desde Madrid, junto con Andalucía y Murcia, un nuevo modo de gobernar, ahora en coalición con Ciudadanos, un partido que se ha nutrido, precisamente, del electorado perdido.

Tanto Pablo Casado como Alberto Rivera han entendido, no sin una laboriosa negociación y con el partido de Santiago Abascal como tercer invitado, que la división de un mermado centro-derecha era el peor mensaje que podrían enviar a buena parte de la sociedad. Ahora, ese mensaje consiste en demostrar que el liberalismo moderno puede ser tanto o más progresista que la izquierda, sin caer en la demagogia ni el pensamiento único. La gran baza utilizada por la candidata Ayuso, bien asentada en la Constitución, es la libertad como motor del progreso social, junto a la bajada de impuestos, la ampliación de la concertación educativa y tantas otras medidas sociales y económicas llamadas a consolidar Madrid como la región más avanzada de España. Ahora, en coalición con Ciudadanos, el PP ha recuperado la oportunidad de demostrar desde una perspectiva diferente, que hay una alternativa de progreso real frente a la izquierda cautiva de una ideología que desprecia la libertad y la verdad.

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