
Listas de espera
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Estamos en precampaña electoral y, como es lógico, se vuelve a hablar de las listas de espera en los hospitales para someterse a una operación no urgente. En este momento hay alrededor de 800.000 personas en esas listas. El tiempo medio para una intervención es ya de 122 días. Ese dato es una media que cambia mucho por especialidades y por Comunidades Autónomas.
Hay dos tipos de soluciones para reducir las listas. Una es que se opere más y otra solución es operar menos. Para operar más se pueden dar incentivos al personal sanitario, se puede cambiar la organización de las prestaciones. Se pueden, por ejemplo, programar resonancias magnéticas de noche, abrir quirófanos a doble turno y en fin de semana. Se pueden concertar paquetes de cirugía con centros privados. Todo esto requiere mejorar la gestión, invertir más y liberarse de ciertos prejuicios ideológicos.
Otra solución es operar menos, lo que no significa necesariamente rebajar la calidad de los servicios sanitarios. Los expertos dicen que en las listas de espera hay intervenciones de bajo valor o que no están indicadas: los riesgos superan a los beneficios clínicos. Hay quien propone que antes de programar operaciones haya una segunda opinión médica. Se han hecho estudios en el Reino Unido en los que se concluye que más de la mitad de los pacientes que esperaban para cirugía de varices, o para una intervención de próstata, no necesitaban la intervención.



