17 septiembre 2018
"No se puede creer en Dios y ser mafioso"
El Papa ha recordado que, necesitamos jóvenes comprometidos con la verdad, hombres y mujeres verdaderos, que denuncien la mala vida y la explotación

"No se puede creer en Dios y ser mafioso"
Madrid - Publicado el - Actualizado
2 min lectura
El Papa Francisco ha lanzado este fin de semana unas palabras muy duras contra la mafia, que, lógicamente desde Palermo, en el marco de su visita a Sicilia, alcanzan un eco especial, pero que tienen aplicación universal, más allá del lugar desde donde han sido pronunciadas. En la homilía de la Eucaristía que presidió, en la memoria litúrgica del Beato Giuseppe “Pino”Puglisi, un sacerdote asesinado por la mafia siciliana hace 25 años, el Papa ha dicho con rotundidad que no se puede creer en Dios y ser mafioso. Si la letanía mafiosa es “tú no sabes quién soy yo”, la oración cristiana pide ayuda al Señor para amar. Como lo hacía el beato Pino, con la sonrisa siempre en la boca, desviviéndose literalmente por los demás, denunciando sin tapujos a donde nos lleva la lógica del dios-dinero y proponiendo la lógica del don, aun sabiendo perfectamente que se arriesgaba, porque sabía bien que el verdadero peligro en la vida no es arriesgarse sino vivir en la comodidad, sin hacer nada para contrarrestar la injusticia.
Un mensaje que, con otras palabras, repitió a los jóvenes sicilianos con los que ha tenido un encuentro en el marco de la misma visita pastoral. Necesitamos jóvenes comprometidos con la verdad, hombres y mujeres verdaderos, que denuncien la mala vida y la explotación, que vivan relaciones libres y liberadores, que amen a los más débiles, que digan no a la ilegalidad y a la lógica a veces tentadora que plantean los negocios turbios; jóvenes constructores de futuro, que vivan con alegría y muestren al mundo entero el verdadero rostro del cristiano, portador de esperanza, y por lo tanto de sentido, para todos aquellos que andan sumidos en la desesperanza y que, en el vértigo de sus vidas, han asumido que cualquier medio es lícito para conseguir el fin que persiguen.



