Línea editorial: "Cuatro años después"
El Estado de Derecho ha funcionado, han funcionado los jueces y las instituciones, más allá de que la abogacía del Estado haya sido utilizada para hacer política

Línea editorial: "Cuatro años después"
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Hace cuatro de la celebración del referéndum ilegal en Cataluña y el 75% de los catalanes cree que el Procés es un fracaso y que no habrá independencia. Las manifestaciones masivas van camino de extinguirse. La detención de Puigdemont en Cerdeña la semana pasada ha sido la mejor prueba. La independencia es un cebo en el que cada vez pican menos catalanes.
Seguramente eso es consecuencia no de la aplicación del 155 por Rajoy ni de los indultos de Sánchez rechazados por la mayoría de los españoles sino de cuatro años de desgobierno independentista. Las empresas que se fueron por el Procés, se resisten a volver: Cataluña ha perdido 4.500 empresas.
En estos cuatro años, los líderes del golpe, salvo Puigdmont y los huidos, han sido juzgados en un proceso impecable, condenados y después indultados. Puigdemont no ha sido devuelto a España porque la euroorden no funciona, pero se ha convertido en un cadáver político. El independentismo, que se consume en sus contradicciones, hubiera acelerado su fatiga, si no hubiéramos tenido un presidente del Gobierno que depende de su apoyo para sacar adelante los presupuestos.
El Estado de Derecho ha funcionado, han funcionado los jueces y las instituciones, más allá de que la abogacía del Estado haya sido utilizada para hacer política. Pero la fatiga del independentismo no significa que haya renunciado a sus objetivos. El apoyo a los partidos independentistas está por encima del 50 por ciento. El acuerdo entre PP y PSOE para hacer frente a un desafío aplazado es más necesario que nunca.



