LÍNEA EDITORIAL
La guerra es un caldo de cultivo para la trata
Las redes de tráfico de seres humanos podían aprovecharse de la situación para nutrir las redes de trata con fines de explotación sexual o laboral

La guerra es un caldo de cultivo para la trata
Madrid - Publicado el - Actualizado
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La invasión de Ucrania ha generado el desplazamiento forzoso de diez millones de personas. Cuatro millones, son cifras aproximadas, son refugiados que han salido del país. Los restantes se han desplazado internamente en busca de zonas más seguras. Unos y otros están expuestos a los riesgos propios de todo conflicto bélico. Y uno de esos riesgos, de los que los medios de comunicación han dado cuenta pasados los primeros momentos de la guerra, es el tráfico y la trata de seres humanos.
Con muy buena intención, ante las noticias del desastre humanitario, muchos ciudadanos europeos acudieran a la frontera para ofrecer una salida rápida a los primeros refugiados. Las asociaciones humanitarias y agencias europeas que trabajan en este campo llamaron la atención sobre el hecho de que las redes de tráfico de seres humanos podían aprovecharse de la situación para nutrir las redes de trata con fines de explotación sexual o laboral. Ya en 2021 la Organización Internacional para las Migraciones identificó a más de un millar de mujeres procedentes de Ucrania que habían sido captadas en redes de trata. La situación ha empeorado desde el pasado 24 de febrero debido al aumento de redes informales de transporte que las mafias están aprovechando. Las autoridades europeas han endurecido los controles y la sociedad civil debe ser consciente de que el compromiso con los refugiados exige un plan para que las respuestas de ayuda puedan sostenerse en el tiempo y permitan la adecuada integración.



