No parece que el principio de amistad entre los pueblos anime la voluntad política de Trump en estos primeros días. México, Canadá, China y la Unión Europea ya han sufrido sus salidas de tono, pero sobre todo sus decisiones. En el caso europeo, Trump ha propuesto como embajador ante la Unión a un antieuropeísta forofo del Brexit y agorero del Euro. La Unión ha rechazado el nombramiento. La provocación es evidente y lógicamente Bruselas ha rechazado el nombramiento.Trump recibe a May, elogia a Putin y critica a Merkel. Su línea de acción no está clara, pero sí lo están sus filias y sus fobias. Ha comenzado su andadura provocando, en un intento de afianzar su apoyo popular y también como forma de echar un órdago, porque como ha dicho el mexicano Carlos Slim, Trump no es “terminator” sino “negotiator”.Esto no ha hecho más que empezar, y Europa necesita trabajar con criterios comunes, dar muestras de la fortaleza que supone la Unión y no perder de vista las elecciones francesas. Trump ha arrojado el guante. Europa necesita mano de hierro en guante de seda para responder al envite.
“¿Alguien se cree que Pedro Sánchez tiene la más mínima posibilidad de ganar unas elecciones? Un presidente sin presupuestos, sin mayoría y vendiendo España a trozos”
Cristina L. Schlichting
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