Madrid - Publicado el - Actualizado
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La policía alemana ha registrado 121 denuncias en Colonia por agresiones sexuales durante la noche de Fin de Año, más otras 70 en Hamburgo. No importa el color de la piel de los agresores, su lengua materna o la religión que profesen. Lo único importante es que lo sucedido en la noche del 31 de diciembre en Alemania es un delito contra la integridad y la libertad, así como un atentado contra la dignidad de cientos de mujeres que se vieron violentadas por hombres para los que ellas eran simples objetos de dominación. La gravedad de lo sucedido es de tal magnitud que la Canciller Ángela Merkel ha intervenido públicamente, asegurando que estos crímenes serán perseguidos y castigados. Bastante ha costado en Europa caminar por la senda de la protección jurídica de la integridad sexual de las mujeres para que ningún Gobierno europeo sea condescendiente en esta materia.Es posible que la policía fuese negligente en Colonia y Hamburgo la noche de Fin de Año. Ni el alcohol ni la procedencia de los agresores son eximentes. Europa no puede retroceder un paso en materia de garantía de derechos y libertades fundamentales. Esto no es contradictorio con una política generosa y equilibrada de acogida a los refugiados. Al contrario, es la mejor garantía de que dicha política pueda mantenerse.



