Violencia machista, feminismo y política

Madrid - Publicado el - Actualizado
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La vida política se ha embarrado de tal manera durante los cinco años de sanchismo, que resulta hasta natural el choque semántico entre el Partido Popular y Vox que está impidiendo un acuerdo para cambiar de signo el Gobierno de Extremadura. El Gobierno de Sánchez ha impuesto, desde su mayoría parlamentaria, los postulados de la llamada "ideología de género", con un claro afán adoctrinador a través de las leyes, de la escuela y del discurso oficial.
En ese marco se ha hecho habitual la denominación "violencia de género" para referirse a la lacra de la violencia contra las mujeres, que es un verdadero desafío ético y político. Se puede discutir si la denominación es la más apropiada, pero no que la violencia contra las mujeres es un problema objetivo que requiere todos los esfuerzos para ser combatida, educativos y legislativos. Es cierto que muchas políticas contra esta lacra, inspiradas por cierto feminismo ideológico, han sido un verdadero fracaso, y no viene mal poner en cuestión ciertos eslóganes, pero lo que no se puede es negar el problema ni disminuir su alcance.
No parece lógico que se llegue al paroxismo de impedir el cambio político en Extremadura, demandado por los electores del PP y de VOX, por una cuestión semántica en la que unos y otros se están enredando. Luchar sin descanso contra la violencia machista y criticar con razones sólidas la ideología de género y su adoctrinamiento son cosas perfectamente compatibles.



