Por qué sigue luchando Putin
La Unión Europea, mal que bien, ha conseguido hasta ahora llenar el vacío. Y Moscú, como respuesta, ha intensificado las acciones de guerra híbrida

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Madrid - Publicado el
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La guerra en Ucrania entra hoy en su quinto año sin solución a la vista en el frente. Para Putin parar la guerra sin un triunfo claro que exhibir sería un suicidio político, una humillación a sus pretensiones de mantener su estatus de superpotencia. A eso se añade que la economía rusa se ha hecho tan dependiente del conflicto que un súbito alto el fuego tendría efectos desestabilizadores. Para llegar a esta situación, la primera clave, la más decisiva, ha sido la determinación de Ucrania de resistir, con la que en 2022 nadie contaba.
Es evidente que, sin apoyo occidental, esa resistencia no hubiera sido posible. Aunque conviene recordar que el objetivo de ese apoyo nunca fue derrotar a las tropas rusas, sino solo contenerlas, evitando flanquear líneas rojas que pudieran derivar en un conflicto con una potencia nuclear.
Esa situación experimentó un brusco giro hace un año, cuando Donald Trump retiró la ayuda a Ucrania.
La Unión Europea, mal que bien, ha conseguido hasta ahora llenar el vacío. Y Moscú, como respuesta, ha intensificado las acciones de guerra híbrida. En este caso el objetivo sí es flanquear las líneas rojas. A veces de manera sutil, otras de forma mucho más burda. Desunir a los europeos y romper los lazos trasatlánticos sería un gran triunfo para Putin. La certeza de poder lograrlo es, de hecho, un gran argumento para él a favor de continuar con esta guerra.



