Lo que no se puede olvidar de Juan Carlos I

Madrid - Publicado el - Actualizado
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Después de más de tres años de investigaciones dentro y fuera de España, la Fiscalía Anticorrupción ha decidido archivar las investigaciones sobre el Rey emérito por supuestos delitos fiscales. La decisión de la Fiscalía se basa en la insuficiencia de indicios incriminatorios, en unos casos, y en otros, en la prescripción de posibles actividades ilegales y en la inviolabilidad recogida en la Constitución. En este contexto, la autoridad judicial ha considerado válidas las regularizaciones fiscales que llevó a cabo en su momento el propio don Juan Carlos. En resumidas cuentas, el Rey emérito queda exonerado y, en consecuencia, nada la impide volver a España desde su autoexilio en Dubai.
Lo cierto es que la Fiscalía ha estirado artificialmente unas investigaciones que han servido para que los socios de Sánchez en el Gobierno alentaran, no solo el desprestigio personal de don Juan Carlos, sino el desgaste de la Corona como pieza clave del orden constitucional. Es cierto que algunos aspectos de la conducta del Rey emérito en sus relaciones personales se han ganado el reproche social, pero los españoles tenemos contraída una deuda con quien fue pieza clave de la reconciliación después de cuarenta años de dictadura, y con quien hizo frente al intento de golpe de Estado del 23-F. A Juan Carlos I le corresponde buena parte del mérito de la transformación de España en una democracia moderna, basada en una Constitución consensuada por todos los partidos a lo largo de una transición modélica. Eso nunca podrá olvidarse.



