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¿Quién es el cómico Vladímir Zelenski, ganador de la primera vuelta de las presidenciales en Ucrania?

Fiel a un estilo electoral poco convencional, el candidato pide consejo a la gente para elaborar eslóganes y hasta hace campaña con una nariz de payaso

El comediante ucraniano Vladímir Zelenski durante un espectáculo en Kiev (Ucrania)

STEPAN FRANKO

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 14:30

El comediante Vladímir Zelenski y el actual presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, se mantienen como los candidatos más votados en las elecciones de este domingo  con lo que ambos se tendrán que volver a ver las caras en una segunda vuelta prevista para el próximo 21 de abril.

El popular actor cumplía así con todos pronósticos y se apresuraba a decir que era "sólo el primer paso a la victoria" ya que entre sus planes figura transformar el país derribando a la actual clase política y devolviendo el protagonismo a los ciudadanos. “Yo, como millones de ucranianos, estoy decepcionado con aquellas personas que han estado en el poder todos estos años. Su experiencia política es más una desventaja que un motivo de orgullo", afirmaba en campaña.

De candidato sorpresa a líder en todas las encuestas, su activismo mediático le ha consagrado como el abanderado de la lucha contra la corrupción, la principal inquietud de los ucranianos. Él mismo justifcaba su salto a la política para demostrar "que se puede estar en el poder y, al mismo tiempo, seguir siendo persona". 

Zelenski, de 41 años, es la estrella televisiva del programa satírico "El siervo del pueblo", en el que interpreta a un profesor rural que acaba siendo elegido presidente después de que su acalorada diatriba contra la corrupción se vuelve viral.

El actor es oriundo de una ciudad industrial en el sudeste de Ucrania e hijo de un catedrático de Informática, estudió Derecho pero nunca llegó a ejercer la profesión. Ya desde la escuela se sintió atraído por las artes escénicas y cultivó su vena artística participando en numerosas obras teatrales y concursos de humor. 

Empezó a hacer carrera en el mundo del entretenimiento desde muy joven, y hoy en día dirige y presenta los programas más vistos de Ucrania. Casado y con dos hijos, Zelenski ha amasado una gran fama y fortuna con su productora “Kvartal 95”. 

Zelenski  ha hecho campaña con una nariz de payaso

Esta faceta cómica hizo que incluso cuando anunció su intención de presentarse como candidato a la presidencia de su país, pocos parecían tomárselo en serio. Desde entonces, ha desplegado una intensa campaña en las redes sociales con numerosos vídeos de protesta en los que ficción y realidad van entrelazadas.

Fiel a un estilo electoral poco convencional, el candidato pide consejo a la gente para elaborar eslóganes y hasta hace campaña con una nariz de payaso.

Con lemas como "Lo nuevo contra lo viejo"' o "Conmigo está el que no está en mi contra", Zelenski ha sabido canalizar el desencanto de los votantes a su favor, especialmente entre los jóvenes y en el sudeste del país, la zona que más ha sufrido a causa del conflicto con Rusia.

Para Zelenski, la mediación de Estados Unidos es crucial para conseguir la paz. Pero sólo entablaría negociaciones con la vecina Rusia si se restableciesen la soberanía e integridad territorial y se replegasen las tropas rusas y los mercenarios. Por eso  no está dispuesto a hacer ninguna concesión con respecto a la península de Crimea, anexionada por Rusia en 2014 y exige su desocupación. 

Aunque tuvo una exitosa carrera en el cine ruso, niega que Moscú esté deseando su victoria y recuerda que en Rusia se ha incoado un proceso penal contra él por apoyar con dinero al Ejército ucraniano.

Pese a simpatizar con los valores europeos, este candidato presidencial considera que Ucrania no está preparada para ingresar en la Unión Europea. Según dice, se necesitan muchas reformas y un plan definido.  Por el momento pide a Bruselas es que no dé la espalda a la democracia ucraniana

Zelenski ha dicho que  ganase las elecciones, su primera reforma sería eliminar los privilegios de los diputados, el presidente y los jueces. Además, pondría en marcha mecanismos de democracia directa para tomar decisiones políticas clave a través de referéndum en línea. Sea lo que sea cada vez está más cerca de demostrar si se pondrá manos a la obra o si solo es retórica electoral.

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