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El origen de la guerra comercial entre China y Estados Unidos

La Propiedad Intelectual juega un papel fundamental en el conflicto entre las dos potencias comerciales 

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COPE.es

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La ministra de Industria, Comercio y Turismo en funciones, Reyes Maroto, ha asegurado que la guerra comercial entre Estados Unidos y China está afectando a España menos que a países de su entorno, pero que eso no impide que su departamento esté siendo proactivo para defender los intereses de las empresas españolas.

"Nos está afectando como una economía cada vez más abierta que es España, pero es verdad que menos a otros países de nuestro entorno, lo que no significa que no hayamos sido proactivos", ha afirmado este lunes la ministra en funciones tras una reunión con el presidente asturiano, Adrián Barbón.

Según Maroto, su departamento está llevando a cabo una defensa de las empresas españolas y de sus intereses ante las políticas proteccionistas "en múltiples sectores", como se hizo con la aceituna negra, que aún está amenazada por aranceles injustos en su opinión.

Ante la escalada de la tensión entre ambas potencias, con la subida de aranceles por parte de Estados Unidos a productos chinos, y la devaluación del yuan por parte del gigante asiático, la titular de Industria ha incidido en que España sigue apostando por el sistema multilateral frente a quienes apuestan por el proteccionismo. La actualidad política y económica nos lleva a preguntarnos dónde está el origen de este conflicto comercial entre estas dos grandes potencias. 

El inicio de la actual guerra comercial entre China y Estados Unidos se remonta a marzo de 2018, cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, mostrara su intención de colocar aranceles de 50.000 millones de dólares a los productos de origen chino, señalando que existían una serie de “prácticas desleales de comercio” y también el robo de propiedad intelectual a ciertas multinacionales americanas.

En respuesta a la postura de la Casa Blanca, la República Popular China activo aranceles a más de 128 productos americanos, destacando en esa lista la soja, una de las principales exportaciones del territorio americano a China.

Dos meses después, China acudió a la Organización Mundial de Comercio para iniciar medidas legales contra la decisión de Estados Unidos. El 22 de agosto del pasado año, El subsecretario de Asuntos Internacionales del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, David Malpass, y el viceministro de Comercio de China Wang Shouwen mantuvieron una reunión en Washington para intentar buscar una solución al conflicto, dicho encuentro no terminó en acuerdo y al día siguiente comenzaron a establecerse impuestos a bienes con procedencia china por un valor de 16 000 millones de dólares. Ante la postura americana, China volvió a recurrir a la OMC.

A finales de año, más concretamente el 1 de diciembre, en la reunión del G-20 que tuvo lugar en Buenos Aires, los presidentes ambas potencias acordaron posponer la implantación de nuevos impuestos comerciales, con una fecha limite de 90 días para reanudar las negociaciones.

Ya en abril de 2018, el presidente Donald Trump mostró su punto de vista sobre este conflicto, negando que se tratara de una guerra comercial. En su cuenta de Twitter, el líder estadounidense señaló que "la guerra se perdió hace muchos años por la gente tonta o incompetente que representaba a los Estados Unidos" y en clave económica señaló que "ahora tenemos un déficit Comercial de 500 millones de dólares al año, con el robo de la Propiedad Intelectual de otros 300 millones de dólares. No podemos seguir así".