Niños con fusiles que actúan como policías, una vergonzosa realidad en el estado mexicano de Guerrero

El nombre de Alcozacán ha dado la vuelta al mundo luego de que niños de entre 8 y 14 años fueran presentados a mitad de la semana pasada como policías 

Niños con fusiles que actúan como policías, una vergonzosa realidad en el estado mexicano de Guerrero

 

EFE / COPE.es

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 04:12

En manos de niños y adolescentes, las armas y los fusiles normalmente son de mentira y sirven para jugar. No así en la comunidad de Alcozacán, en el municipio de Chilapa de Álvarez del sureño estado mexicano de Guerrero, donde ahora los menores se han armado para proteger la comunidad.

En los últimos, días el nombre de Alcozacán ha dado la vuelta al mundo luego de que niños de entre 8 y 14 años fueran presentados a mitad de la semana pasada como policías comunitarios.

Armados, Uniformados con camisetas de la policía local, con el rostro cubierto y el miedo reflejado en sus miradas, los menores se encargan con los adultos de la seguridad en su pueblo.

La Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Pueblos Fundadores (CRAC-PF) ha "reclutado y entrenado" -si caben los términos- a esos menores para que ayuden en labores de seguridad en esta región azotada por grupos violentos.

Días antes de que presentaran a los menores como policías comunitarios, un grupo armado acabó con la vida de diez músicos indígenas en esa misma región.

Alcozacán, alias la Puerta de la Montaña, es conocido por sus artesanos, así como por sus usos y costumbres característicos, y ahora también por los niños policías de la CRAC-PF ( la autoridad policial del lugar y de otras 16 comunidades nahuas).

"Se prepara (entrena) a estos niños para que, por lo menos, puedan defender a su mamá o a sus hermanitas (de un posible ataque)", dijo a Efe el fundador de la policía comunitaria de la región montaña baja, Bernardino Sánchez.

Ante la creciente repetición de hechos violentos en la región, a la CRAC-PF no le ha quedado otra opción que "enlistar" a los menores.

Si para los adultos de la comunidad ser parte de esa policía es motivo de orgullo, para los pequeños es una enorme responsabilidad y al mismo tiempo una posibilidad de supervivencia.

Jaime, un niño de 13 años que hace tres meses comenzó con los entrenamientos junto con sus hermanos, pretende proteger su territorio y, a pesar de su corta edad, se expresa con cierta madurez al valorar su propia vida.

"Me siento algo seguro, sí siento un poco de miedo porque el cargar un arma es una responsabilidad grande", dijo a Efe al tiempo que recordó que esta actividad es una de las maneras más comunes en su localidad de poner su vida en riesgo.

En el mismo caso está Alexander, un chico que en comparación con Jaime, "ya se armó de valor" y lo único que le importa es proteger su pueblo. En ambos casos nadie obligó a los menores a ser parte de la policía, ellos decidieron enlistarse.

"Platiqué con mis papás, porque no querían y ya después se animaron, dijeron que sí y ya comencé a entrenar; yo con esta, y señala su arma, me puedo defender de cualquier peligro que haya", dice convencido.

Estos niños tenían como sueño común llegar a ser maestros, pero la violenta realidad de la región que habitan los alcanzó y ahora lo único que les queda es dedicarse a trabajar el campo y ser integrantes de la CRAC-PF.

"Prefiero traer un arma para que me pueda yo defender porque con el cuaderno no se puede, solo sirve para escribir", dijo con voz firme Alexander.

Según un informe de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) dado a conocer a inicios de enero, en México mueren al día en promedio 3,6 niños y adolescentes por causas vinculadas a la violencia.

En su informe anual 2019 "Infancia y Adolescencia en México, entre la invisibilidad y violencia", la Red publicó que entre el año 2000 y el cierre de 2019 la violencia ha alcanzado a cerca de 21.000 niños y jóvenes víctimas de homicidio doloso y a más de 7.000 que han desaparecidos.

Guerrero es uno de los estados más pobres y violentos de México. Las oportunidades de salir adelante en Alcozacán son escasas, la educación es un privilegio. Los padres de los ahora niños policías querían un futuro mejor para ellos y no el que ahora les va a tocar vivir.

"Están ahí porque no nos queda de otra, nosotros les damos consejos para que sepan distinguir a la delincuencia; ellos ven que cualquier hombre portar un arma y piensan que son iguales pero para nosotros no", dijo Antonio Toribio, papá de dos integrantes, de 9 y 12 años, respectivamente.

Según explicaron a Efe, el reclutamiento consta de tres fases. En la primera se les adiestra con una imitación de las armas fabricadas con madera y en el casos de los niños más pequeños, su "arma" llega a ser de su misma altura. La segunda es patrullar las calles del pueblo y la última es convertirse en policía comunitario de la CRAC-PF.

A pesar de que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) expresó su rechazo al reclutamiento de niños y adolescentes por parte de grupos u organizaciones armadas, en Alcozacán consideran que esto es una especie de aprendizaje para los niños.

"Esto es para que cuando sean grandes no sean delincuentes sino que sepan para que sirven las armas y sepan respetar al prójimo, a sus compañeros, porque se les enseña que las armas no son para amenazar, no es para intimidar, son para respetar la vida", añadió uno de los padres.

Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, México registró 34.582 asesinatos en 2019 y 1.875 de estos homicidios tuvieron lugar en Guerrero.

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