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Florence deja cinco muertos y "causa estragos" en Carolina del Norte

A pesar de ser degradado a tormenta tropical, se prevén inundaciones "catastróficas" para los próximos días

Florence deja cinco muertos y causa estragos en Carolina del Norte

  EFE

EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 01:17

Cinco personas han muerto este viernes, y decenas más han quedado atrapadas en viviendas de Carolina del Norte tras el desbordamiento de varios ríos debido a Florence, que ha tocado esta mañana en el sureste de Estados Unidos como huracán. Los meteorólogos alertan de que las inundaciones van a empeorar.

Las primeras víctimas confirmadas son una mujer y su bebé, que han fallecido cuando cayó un árbol sobre su casa de la ciudad de Wilmington, muy cercana al lugar donde Florence ha llegado a territorio estadounidense. El padre del bebé también ha recibido el impacto del árbol, pero ha sobrevivido y ha sido trasladado a un centro médico cercano.

Quien no ha llegado al hospital ha sido otra mujer, esta de la ciudad de Hampstead, pues la ambulancia que fue a atenderla de un ataque al corazón no ha podido llegar a tiempo debido a los árboles derribados en el camino por los vientos de Florence, que ya se ha degradado a tormenta tropical.

Posteriormente, la oficina del gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, ha informado de que un hombre de 78 años ha perdido la vida al conectar un cable de corriente a un generador eléctrico en el condado de Leonoir, la misma región en la que, según medios locales, otro anciano de 77 años ha aparecido muerto.

Según el canal local CBS 17, la policía estima que esta última muerte se ha producido a consecuencia de una caída provocada por un golpe de viento cuando el hombre ha salido de su vivienda.

Así, cuatro de las muertes se han debido de manera directa o indirecta a los fuertes vientos que se registran en Las Carolinas desde que Florence ha llegado a la costa sureste de EE.UU. a primera hora del día como huracán de categoría 1, y que también ha dejado sin electricidad a más de medio millón de personas.

Pero la mayor preocupación de las autoridades no radica en las fuertes ráfagas, pues, aunque el ciclón ha perdido buena parte del furor de sus vientos desde que alcanzaba el nivel 4 en la escala Saffir-Simpson, de un máximo de 5, mantiene el agua que arrastra, tanto en lluvias como en la intensidad de la marejada ciclónica.

Estos dos factores llevaron a que ríos como el Neuse y Pungo se desbordasen en sus desembocaduras e inundasen ciudades como New Bern y Belhaven, y dejasen atrapadas a decenas de personas, que se han visto obligadas a subir a los áticos o techos de sus viviendas a la espera de la llegada de las unidades de socorro.

Pero, con vientos sostenidos de unos 150 kilómetros por hora, esta tarea no ha sido sencilla, y las autoridades han pedido a unos 150 de los afectados que aguantasen como pudiesen pues las condiciones impedían su rescate.

Esto sucedió incluso antes de que Florence embistiese la costa sureste a las 7.15 hora local (12.15 en España) en Wrightsville Beach, en Carolina del Norte, según datos del Centro Nacional de Huracanes (NHC), que anticipa "catastróficas" inundaciones para los próximos días.

El motivo es que el fenómeno se desplaza a solo 6,5 kilómetros por hora y así castiga de manera prolongada unas zonas con un terreno ya saturado de agua, y esta acumulación se suma al aumento del nivel del mar de hasta 4 metros en Carolina del Norte provocado por la marejada ciclónica.

El Servicio Nacional de Meteorología ha indicado este viernes que lo peor de las lluvias, que han acumulado ya cerca de 38 centímetros en algunos lugares, está por llegar y espera que esta cifra aumente hasta superar un metro de altura. Por ello las autoridades insisten en que la pérdida de fuerza del huracán no resta un ápice de peligrosidad al ciclón mientras este prosigue lentamente su camino hacia el interior del país.

El gobernador de Carolina del Norte ha dicho que teme que comunidades enteras puedan ser barridas por el agua de un huracán que está "causando estragos".

El presidente Donald Trump tiene previsto visitar la zona afectada la próxima semana, según la portavoz de la Casa Blanca Sarah Sanders. 

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