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Donald Trump, uno de los líderes mundiales que más ha infravalorado el virus

El contagio de Trump y su esposa llega a un mes de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre

Donald Trump, uno de os líderes mundiales que más ha infravalorado el virus

Washington (United States).- (FILE) - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su mujer, Melania Trump. SAMUEL CORUM

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 13:00

Donald Trump ha dado positivo por coronavirus. También su esposa, Melania Trump. A través de su cuenta de Twitter, el presidente de Estados Unidos ha informado de que ambos comenzaran su “cuarentena y proceso de recuperación inmediatamente”. Una noticia que llega poco después de que conociéramos el contagio de Hope Hicks, una colaboradora de su equipo de campaña.

Trump se ha infectado a un mes de las elecciones presidenciales a la Casa Blanca, y tras una semana de campaña en la que ha visitado distintos estados del país. Y lo cierto es que es uno de los líderes mundiales que más ha infravalorado el virus.

Ha evitado el uso de la mascarilla desde el inicio de la crisis sanitaria. Incluso le vimos visitar en mayo una fábrica de mascarillas en Pensilvania, y ni siquiera ahí la usó pese a que todos los miembros de la comitiva que le acompañaba y los empleados la llevaban. Una imagen que retrató la revista Time en portada.

No fue hasta julio cuando se protegió con una, al ver que la pandemia y los datos de contagios en el país le hacían perder puntos para ser reelegido como presidente. Lo mantuvo hasta que le tocó verse las caras con su rival demócrata, Joe Biden, en el primer debate electoral de la campaña. Se mofó de que Biden siempre llevase la mascarilla, incluso “aunque la persona con la que esté hablando esté a 65 metros” de distancia. “Yo solo la llevo cuando hace falta”, se jactaba.

TRATAMIENTO

Al escepticismo en el uso de la mascarilla, hay que sumar las múltiples contradicciones con la comunidad científica sobre el correcto tratamiento científico. Trump ha defendido el uso de la hidroxicloroquina, pese a las advertencias de los expertos como la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA). También difundió un video en redes sociales sobre la supuesta eficacia del fármaco. Al poco tiempo, tanto Facebook como Twitter lo retiraron.

Otra de las ocurrencias del presidente de EEUU fue sugerir el uso de desinfectante y luz a través de inyecciones. Durante una rueda de prensa, preguntó a la doctora Deborah Brix, coordinadora del grupo de expertos sobre el coronavirus de la Casa Blanca, si “lo había oído alguna vez” y si era posible aplicarlo en enfermos.

Ante el silencio de la especialista, Trump añadió lo siguiente: “lo que veo es que si el desinfectante mata al virus en un minuto, igual hay una manera de hacer algo así inyectándolo en el interior. Casi como una limpieza. El virus penetra en los pulmones y tiene un efecto enorme. Sería interesante probarlo”. Tras la sugerencia, más de 100 personas resultaron hospitalizadas por ingerir lejía o detergente.

CHINA TIENE LA CULPA

Sobre el origen del virus, un periodista preguntó a Trump que si “había visto algo” que le permitiese afirmar que el coronavirus se generó en un laboratorio chino. “Sí, lo he visto. Lo he visto”, respondió con contundencia.

Poco después, los servicios de inteligencia estadounidenses emitieron un comunicado en el que afirmaban coincidir con la comunidad científica en que “el virus no lo han creado las personas”. Y es que algunas voces apuntaban a que la Casa Blanca estaba presionando para que trataran de encontrar una prueba para responsabilizar a China del origen de la COVID.

En otra comparecencia, esta vez ante la 75 Asamblea General de las Naciones Unidas, pidió que se “responsabilizara” tanto a China como a la Organización Mundial de la Salud por declarar “que no había evidencia de transmisión del virus” entre personas.

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