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MARÍA DOLORES DE COSPEDAL (Perfil)

Cospedal deja Castilla-La Mancha, donde puso fin a la hegemonía del PSOE

María Dolores de Cospedal ha anunciado hoy su renuncia a seguir liderando el PP de Castilla-La Mancha, tras doce años en los que consiguió no sólo unir al partido en la región, sino ganar el gobierno autonómico, con lo que puso fin a una larga hegemonía del PSOE.

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 17:54

Por Cristina Serena Trujillo

María Dolores de Cospedal ha anunciado hoy su renuncia a seguir liderando el PP de Castilla-La Mancha, tras doce años en los que consiguió no sólo unir al partido en la región, sino ganar el gobierno autonómico, con lo que puso fin a una larga hegemonía del PSOE.

Cospedal, que durante una década compatibilizó su cargo regional con la secretaría general del PP y luego con el de ministra de Defensa, lo que le valieron no pocas críticas de la oposición, llegó a Castilla-La Mancha como candidata a la Junta en mayo de 2006 y, unos días después, fue nombrada presidenta del partido en la región, en sustitución de José Manuel Molina.

En ese momento, encontró un partido dividido con un nivel de confrontación tal que "en Albacete hasta había dos sedes: una para el partido local y otro para el provincial", como ella misma ha recordado en alguna ocasión.

Doce años después, Cospedal insiste en que en Castilla-La Mancha deja un partido fuerte y unido, capaz de ganar elecciones, tanto generales, como autonómicas, locales y europeas, en un territorio que tradicionalmente se había mostrado hostil al PP.

En sus primeros comicios como candidata a la Junta de Comunidades de Castilla-la Mancha recortó distancias con el PSOE del entonces presidente autonómico, José María Barreda, y en 2011 logró lo que nadie había conseguido en la región: arrebatarle la Presidencia del Gobierno autonómico a los socialistas.

En sus cuatro años en el Palacio de Fuensalida -sede de la Presidencia de la Junta- Cospedal aplicó los recortes que el PP propugnaba también a nivel nacional, como la rebaja del salario de los empleados públicos y el despido de interinos, ajustes que, según dijo después, le pudieron costar revalidar la mayoría absoluta.

De hecho, cuatro años después, Cospedal repitió victoria en las urnas, pero no conservó el Gobierno castellanomanchego por unos cientos de votos que permitieron un pacto -primero de investidura y luego de gobierno- entre PSOE y Podemos, que le dejó fuera de la Presidencia de la Junta.

Eso fue en mayo de 2015, y ya entonces comenzaron a escucharse voces que vaticinaban su marcha de la política regional y, aunque abandonó su escaño en las Cortes meses después para ser diputada en el Congreso por Toledo, en marzo de 2016 se presentó nuevamente a la Presidencia del PP en Castilla-La Mancha, que revalidó holgadamente.

Desde entonces ha sido ministra de Defensa -hasta que el PSOE desbancó al PP del Gobierno mediante una moción de censura- y también ha optado a la presidencia del partido a nivel nacional, una pugna en la que quedó tercera en la primera vuelta de las primarias, por detrás de Pablo Casado y Soraya Sáenz de Santamaría.

Tras dejar sus cargos orgánicos en el partido, Cospedal se mantiene como diputada del PP en el Congreso por la provincia de Toledo y presidenta de la Comisión de Asuntos Exteriores en la cámara.

Precisamente no son pocas las voces que ven los próximos retos políticos de Cospedal fuera de España como eurodiputada, aunque ya sea en Madrid o en Bruselas le acompañarán las palabras que ha pronunciado entre lágrimas en su despedida ante el partido en la región: que lo que más ha llenado su corazón ha sido ser presidenta del PP en Castilla-La Mancha.

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