Astrid Zambrano, periodista hondureña que vive y trabaja en Tegucigalpa

Madrid - Publicado el - Actualizado
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“Transitas por los bulevares de Honduras -sobre todo en la capital-, y se encuentra un sinfín de personas pidiendo, las calles están repletas de personas mendigando, y no son personas que pidieran antes; la señora que lavaba la ropa a alguien, el que era zapatero en la calle, gente que tenía un oficio, pero ahora nadie quiere que vayan otras personas a su casa, y están desempleados”, cuenta a COPE, Astrid Zambrano, periodista hondureña que vive y trabaja en Tegucigalpa. Situaciones similares se dan en otros países de Iberoamérica donde carecen de las ayudas sociales que se están dando en Europa a quienes se quedan sin trabajo como consecuencia de la pandemia.
En Honduras se detectaron los primeros casos de Covid-19 el 11 de marzo y el gobierno impuso el toque de queda cinco días después. Explica Astrid que “las personas tienen que estar en sus casas, salvo que salgan para comprar cosas de primera necesidad como comida o medicamentos, pero es muy difícil que obedezcan estas medidas”. Dice que “si vas a la calle ves que los mercados están repletos, el centro de la capital está lleno, y eso incide mucho en que la cifra vaya aumentando”. La nación centroamericana tiene registrados oficialmente 10.739 casos y 343 fallecimientos, aunque esta periodista sospecha que “probablemente un montón de personas que están infectadas no son parte de los censos oficiales, y la cifra es mucho mayor de lo que oficialmente se dice”. “La gente denuncia que va a los hospitales, les confirmanque son positivos, y les dicen que se vayan a sus casas; y no están de acuerdo porque no quieren ir a casa a infectar a su familia”, señala .



