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El PP teme que la segunda vuelta de las primarias fracture el partido

El PP teme que el fair play se acabe en estos quince días que quedan y se abra lo que nadie quería: una fractura que impida que el PP salga unido el 22 de julio

 Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado.

 Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado.

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Jefa de Nacional de COPE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 01:41

El presidente del Comité organizador del congreso del PP, Luis de Grandes, destacaba el pasado jueves por la noche al conocerse los resultados de las primarias la limpieza del proceso, y el hecho de que los candidatos hubieran hecho una campaña con mínimos roces.

Pero el partido teme ahora que todo ese fair play se acabe en estos quince días que quedan y se abra lo que nadie quería: una fractura que impida que el PP salga unido el 22 de julio.

Nada más conocerse los resultados de las primarias que le otorgaban la victoria, Soraya Sáenz de Santamaría pedía a Casado “unidad e integración” de cara al congreso. Y esa misma noche, algunas voces en el partido reclamaban precisamente eso, una candidatura unitaria. Pero Pablo Casado ya dejó claro que, con una diferencia de poco más de 1500 votos, su intención era llegar hasta el final.

A falta de que hoy el Comité organizador confirme de manera oficial los compromisarios que han sido elegidos en este proceso, los dos candidatos se han lanzado a sacar la calculadora y a dejar claro que la victoria es suya.

El equipo de Casado da por hecho que muchos de los compromisarios de Cospedal, acabarán apoyando al vicesecretario de Comunicación del partido, pero, desde el equipo de la vicepresidenta se niega la mayor, y se advierte que Casado comete un error si hace ya “ese cuento de la lechera”.

Los dos han comenzado, además, a apuntar cuál será su estrategia de cara a estas dos semanas que restan hasta el congreso: la de la ex-vicepresidenta, dejar claro que la suya seguirá siendo una campaña en positivo, y que es la que más posibilidades tiene de ganar en un par de años a Pedro Sánchez. Casado ha acentuado su apuesta por los valores tradicionales del partido, y criticando de manera más directa incluso la llamada operación Cataluña del Gobierno popular. Pero esta táctica no gusta a todos en el PP porque no creen que, con la que ha caído en el último mes, lo más adecuado sea criticar la gestión de Rajoy. “Pablo se está equivocando”, dicen.

Y es que, esta estrategia, explican, puede ser un arma de doble filo, porque “huele demasiado a aznarismo”, y no gusta a muchos dirigentes porque creen que abre fisuras innecesarias en la formación.

En el equipo de Sáenz de Santamaría piensan, por ello; que esto, lejos de restarles apoyos, los incrementa y, conforme vayan pasando los días, se verá cómo algunos cargos van virando hacia la persona que consideran ganadora, que no será otra que la ex-vicepresidenta, aseguran.

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