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Las críticas de Sánchez contra Ciudadanos inquietan a algunos de sus barones

Las diferencias con su estrategia de lanzarse contra la formación naranja se extienden entre líderes territoriales, que planean ya pactos poselectorales 

Las críticas de Sánchez contra Ciudadanos inquietan a algunos de sus barones

 

Ricardo Rodríguez
@rrodriguezmaeso

Jefe de Política

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 15:50

El cambio político en Andalucía, dado por descontado en La Moncloa desde la misma noche del 2-D, sirve en bandeja a Pedro Sánchez el intento de pelear por el espacio del centro- izquierda. El presidente del Gobierno, a punto de entrar en modo precampaña, ha dedicado las últimas semanas a interiorizar el nuevo escenario y quiere ampliar su base electoral desgastando a Albert Rivera. Fuentes cercanas a Sánchez confirman a la Cadena COPE que el secretario general del PSOE se mostró ante la Ejecutiva Federal, reunida este pasado martes 8 de enero, “completamente determinado” a intensificar la pelea con Ciudadanos.

A decir de esas mismas fuentes, Sánchez ha ordenado a la cúpula socialista vincular a Rivera por tierra, mar y aire, no solamente con el PP, sino también y, sobre todo, con VOX. Con esta formulación, mataría dos pájaros de un tiro. Por un lado, erosionar a los naranjas y, por otro, elevar la arenga del miedo contra la ultraderecha que, a sus ojos, representan Santiago Abascal y sus huestes. El espejo andaluz le ha hecho el discurso a Pedro Sánchez para advertir al electorado de centro-izquierda de que, a pesar de las apariencias, Rivera ha propiciado convertir a Abascal en actor principal del Ejecutivo de la Junta de Andalucía.

Los mensajes en esa línea por parte del Gobierno y de los dirigentes del PSOE prometen convertirse en habituales. Desde La Moncloa, ante el doble acuerdo sellado por el PP con Ciudadanos y con VOX para alcanzar San Telmo, se trasladó el compromiso del Gabinete de Sánchez “con la Constitución y la Democracia” y por eso avisó que se mantendrá “vigilante” y “no cederá” en la “conquista de derechos y libertades”. Oído cocina, los socialistas se lanzaron en tromba contra la denominada “nostalgia ultra” abrazada por populares y naranjas.

Para muestra, las manos derecha e izquierda del propio Pedro Sánchez. José Luis Ábalos alertó contra involuciones democráticas y Adriana lastra pintaba a Ciudadanos como “el partido que blanquea la ultraderecha filofranquista”. “Ya no engañáis a nadie”, trasladó en un tuit la portavoz del Grupo Socialista en las Cortes. “Fin del teatrillo”, “pacto vergonzante y oculto para aplicar medidas reaccionarias”, “día triste para la Democracia”... un suma y sigue de voces socialistas movilizadas para desplegar un argumentario político que les permita “recuperar el pulso” y llegar con oxígeno a las municipales, autonómicas y europeas de mayo.

El rechazo de Sánchez, verbalizado ante su dirección, a cualquier aproximación a Rivera choca evidentemente con la pretensión de barones de dejarse la puerta abierta a futuros pactos con Ciudadanos tras las citas con las urnas. El manchego Emiliano García-Page o el aragonés Javier Lambán han tomado posiciones en la búsqueda de sujetar una alternativa con los naranjas para conservar el poder. A pesar de la confianza de Pedro Sánchez en capitalizar el voto útil del centro-izquierda, algunos de sus presidentes autonómicos parecen dispuestos a moverse al margen de los mensajes del partido y del Gobierno. 

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