Boletín

JUICIO PROCÉS (Previsión)

Turull admite que se ignoró al Tribunal Constitucional por "mandato popular"

El exconseller de Presidencia Jordi Turull ha reconocido en el juicio del "procés" que el Govern decidió ignorar las advertencias del Constitucional para paralizar el 1-O en un ejercicio de "ponderación" en el que priorizó el mandato popular de votar y su compromiso con la gente de Cataluña.,Casi cuatro horas de declaración en las que Turull no ha escurrido el cara a cara con el fiscal Jaime Moreno, como sí ha hecho después el exconseller de Acción Exterior Raül Romeva, qu

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 20:04

El exconseller de Presidencia Jordi Turull ha reconocido en el juicio del "procés" que el Govern decidió ignorar las advertencias del Constitucional para paralizar el 1-O en un ejercicio de "ponderación" en el que priorizó el mandato popular de votar y su compromiso con la gente de Cataluña.

Casi cuatro horas de declaración en las que Turull no ha escurrido el cara a cara con el fiscal Jaime Moreno, como sí ha hecho después el exconseller de Acción Exterior Raül Romeva, que ha consagrado sus dos horas de comparecencia a su letrado, en un calco de la estrategia procesal seguida por su compañero Oriol Junqueras.

Una puesta en escena diferente cuando cumplen 365 días en prisión, pero sin matices a la hora de descargar toda violencia en las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado pues el movimiento independentista se caracteriza por su "pacifismo y civismo".

Es la marca registrada de un Govern que, han sostenido, jamás alentó a la ciudadanía a otra cosa que no fuera votar. Ambos han repetido así el 'mantra' de todos los acusados: "Votar no es delito".

Romeva ha querido dejar claro que la violencia no solo no era "deseable" para alcanzar la independencia sino una opción "francamente poco inteligente", mientras que Turull ha aseverado que optar por una estrategia violenta sería una "operación fracaso".

También han compartido visión sobre la Declaración Unilateral de Independencia (DUI), que el Parlament aprobó el 27-O, una resolución que en su opinión fue una "declaración política", o más bien una "expresión de voluntad política" que encajaba con el "sentir mayoritario del pueblo catalán" expresado el 1-O.

Lo que correspondía entonces era gestionar de esta forma "ese mandato popular", una justificación de la que ha tirado Turull para asumir que si se pudo celebrar el referéndum fue porque antes el Govern ignoró las advertencias del Constitucional para paralizarlo.

Turull, que como Romeva se enfrenta a una petición fiscal de 16 años de cárcel por rebelión agravada con malversación, ha defendido que el Govern intentó "hasta el último minuto" que ese referéndum "fuera pactado" con el Ejecutivo central, aun cuando el expresident Carles Puigdemont dijo la famosa frase de "referéndum o referéndum".

Sin posibilidad alguna de un acuerdo con el Gobierno de Mariano Rajoy, Turull ha explicado que se vieron forzados a realizar un "ejercicio de ponderación" entre las resoluciones judiciales del TC y del TSJC con "su compromiso con los ciudadanos de Cataluña".

En relación a la malversación, clave en sus acusaciones por ser titulares de consellerias que gastaron gran parte del supuesto dinero desviado al referéndum, Turull se ha afanado en negar que se gastase "ni un euro" en la organización del 1-O hasta el punto de desconocer de dónde salieron las urnas.

El exconseller de Presidencia se ha enfrentado cuerpo a cuerpo con el fiscal en una de las partes del interrogatorio más complicadas para él, todo lo contrario que Romeva, quien al no responder a las acusaciones ha eludido que le preguntasen, por ejemplo, por el pago a los observadores internacionales.

No obstante, ha tildado de "delirante" que se le acuse de malversación porque todos los gastos de su departamento tienen que ver con actuaciones "lícitas".

Su estrategia ha sido bien distinta a la de Turull, al comenzar su interrogatorio presentándose ante el tribunal como un "preso político" en un "juicio político", recordando así al exvicepresident Oriol Junqueras.

Como viene siendo la tónica general, Romeva ha apelado al diálogo para abordar la independencia de Cataluña desde "una negociación multilateral" con varios actores, frente al fracaso de las negociaciones con el Ejecutivo de Rajoy, que siempre respondió "con sillas vacías, con teléfonos colgados y con puertas cerradas".

Por eso ha pedido "humildemente" al tribunal que devuelvan la "responsabilidad de dar respuesta a la "incómoda carpeta catalana", como se ha referido para hablar del conflicto soberanista, una cuestión exclusivamente política a la que rehusaron enfrentarse "quienes debían hacer política".

"Demócrata, republicano y europeísta", como se ha definido, Romeva se ha remontado a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto catalán de 2010 como "el punto de inflexión" del "procés" que avivó el independentismo: "Hasta 2010 no 'estuve independentista', 'estaba' federalista".

Y como defensor de los derechos y las libertades de una "Europa basada en la igualdad, fraternidad", ha resaltado la "situación paradójica" en la que se encuentran quienes defienden "estos valores tan importantes" y están en el banquillo de los acusados, mientras quienes los "amenazan" se sientan en el estrado en forma de acusación, en una referencia velada a Vox.

Lo más