Torra y Urkullu buscan recuperar su amistad

Los presidentes de Cataluña y el País Vasco se reúnen por primera vez esta semana

PUIGDEMONT SE REÚNE CON URKULLU

Carles Puigdemont, y el lehendakari, Iñigo Urkullu, reunidos en junio de 2017 Toni Albir EFE

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Redactor de cope.es

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 03:21

Quim Torra e Iñigo Urkullu se reunirán por primera vez el próximo 14 de noviembre en Vitoria. Será la primera vez que ambos se reúnan desde que Torra asumió la presidencia y la relación entre los dos gobiernos no es especialmente fluida. A lo que queda del PDeCat no le ha gustado que Urkullu fuera a visitar a Junqueras a la prisión y no se reuniera con ninguno de los políticos exconvergentes encarcelados.

Lo cierto es que el PNV, y especialmente el lendakari, no tienen especiales simpatías por el entorno del anterior presidente catalán, el prófugo de Waterloo.

Ya forma parte de la leyenda la mediación de Iñigo Urkullu en octubre de 2017 para intentar que Carles Puigdemont convocara elecciones autonómicas y no declarara la independencia de Cataluña. La historia es bien conocida. Puigdemont se comprometió a convocar los comicios, e incluso citó a los medios para anunciarlo. Pero en el último momento, la presión de las redes sociales (las famosas 155 monedas de plata de Rufián) y los llantos de Marta Rovira le echaron para atrás. Puigdemont faltó a su palabra, en un gesto que el lendakari no le ha perdonado

El 'procés' independentista tensó más que nunca las relaciones tradicionalmente cordiales entre los nacionalistas catalanes y vascos. Unas relaciones que se remontan a la Guerra Civil, cuando el lendakari Aguirre se marchó a Cataluña tras la entrada de las tropas franquistas en el País Vasco.

Tras la Transición, el PNV y Convergència, dos partidos nacionalistas y de centro-derecha se establecieron como los hegemónicos en sus respectivas comunidades autónomas. Cada uno eligió su camino, el PNV apostó por el "cupo" y por lograr una financiación económica privilegiada, y Jordi Pujol por el "peix al cove" y la supervivencia negociando y apoyando cuando consideraba necesario a los gobiernos en Madrid, mientras comenzaba su proceso de "construcción nacional" en Cataluña.

El lendakari Ardanza y el president Pujol tras su reunión en Vitoria en 1998

  David Aguilar EFE

En 1993, ambos partidos decidieron apoyar la última investidura de un Felipe González que ya estaba acorralado por los casos de corrupción. Se llegó a especular que incluso miembros de ambos partidos pudieran entrar en el Gobierno, algo que finalmente no sucedió

Tres años después, Jordi Pujol hizo caer al Gobierno González tras negarse a apoyar los presupuestos, y, después de las elecciones generales de 1996, en las que ganó el Partido Popular, ambas formaciones dieron su apoyo al candidato José María Aznar, después, eso sí, de unas intensas negociaciones.

Durante los gobiernos de Aznar, las relaciones entre ambos partidos se tensaron, especialmente en la segunda legislatura, con las negociaciones de la Ley de Partidos Políticos, impulsada por el PP y el PSOE como parte del Pacto Antiterrorista y con la intención de lograr la ilegalización de Batasuna. Desde el primer momento, los nacionalistas vascos se opusieron a esta ley, mientras que los convergentes votaron a favor de su aprobación en el Congreso de los Diputados, algo que no gustó nada en el PNV. 

En esos años, el Partido Nacionalista Vasco estaba volcado en el proyecto del lendakari, el conocido como Plan Ibarretxe. El proyecto fue visto con reticencia por CiU, que finalmente votó a favor del mismo en el Congreso, aunque fue rechazado de forma aplastante por la mayoría de la cámara.

A partir de 2012, las tornas cambiaron, y la nueva CiU de Artur Mas apostó primero por imitar el cupo vasco, y después, por asumir de manera abierta el independentismo. Mientras tanto, el PNV de Iñigo Urkullu, después de perder el Gobierno a manos de Patxi López tras el fracaso de Ibarretxe, volvió a apostar por la moderación, en una posición de centralidad que les permitió volver al poder en 2012 y aún mantienen. 

REUNIÓN URKULLU Y MAS

El lehendakari Iñigo Urkullu y el presidente de la Generalitat Artur Mas en 2014 David Aguilar EFE

Desde el Partido Nacionalista Vasco siempre se han puesto de perfil en el conflicto en Cataluña, asegurando que la situación en el País Vasco es muy diferente a la catalana. Mientras el Govern de Catalunya siga apostando por la unilateralidad, es complicado volver a un entendimiento. 

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