S&P sube la nota de España a notable tras el limitado impacto de Cataluña

La agencia de calificación eleva la nota a un registro que no se veía desde antes de la crisis

Imagen de archivo fechada el pasado 28 de abril de 2008 que muestra la fachada de la sede de Standard & Poors en Nueva York, Estados Unidos

Imagen de archivo fechada el pasado 28 de abril de 2008 que muestra la fachada de la sede de Standard & Poor's en Nueva York, Estados Unidos EFE

Agencias

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 24 mar 2018

La agencia de calificación de riesgo Standard & Poor's (S&P) ha elevado la nota de España un escalón (desde BBB+ a A-), de aprobado alto a notable bajo, tras constatar el efecto limitado que sobre la economía española han tenido las tensiones políticas en Cataluña. Además, S&P sitúa a España en perspectiva positiva, lo que deja la puerta abierta a adicionales subidas de nota en los próximos 24 meses si España avanza aún más en el proceso de consolidación fiscal (rebaja del déficit público) y si la incertidumbre asociada a Cataluña sigue remitiendo. De esta forma la agencia sigue los pasos de Fitch, que en enero subió también la nota a España, con lo que fue la primera de las tres grandes agencias que lo hacía desde 2015.

Asimismo, S&P ha elevado su previsión de crecimiento económico para 2018 al 2,7 % frente al 2,6 % que calculaba en noviembre pasado, aunque con la perspectiva de que el avance se modere en el horizonte de 2019 a 2021. La agencia explica la subida de nota en la fortaleza de la economía, el superávit de la balanza por cuenta corriente y en la positiva evolución del proceso de reducción del déficit público. Como punto menos positivo, S&P incide en que la fragmentación parlamentaria restringe la capacidad del Gobierno para implementar medidas presupuestarias o reformas estructurales, lo que se constata en el retraso que llevan los presupuestos generales del Estado para 2018.

Al respecto, no descarta la posibilidad de un adelanto electoral, aunque tampoco cree que se puedan llegar a revertir las reformas llevadas a cabo en los últimos años. Entre los desafíos políticos más recientes a los que se enfrenta el Gobierno, la agencia destaca las demandas de los pensionistas y de buena parte de la oposición para que las pensiones suban en línea con los precios, en lugar del mínimo del 0,25 % establecido por ley. El informe señala que la demanda interna seguirá siendo la principal locomotora de la economía, con la expectativa de que el consumo privado siga creciendo gracias al mantenimiento de la generación de empleo. La agencia prevé también un aumento de la inversión, así como una recuperación del sector de la construcción y la vivienda. Además, espera que el sector exterior se siga beneficiando de su fuerte competitividad y del aumento de su cuota en el mercado global, aunque alerta del riesgo de un aumento global del proteccionismo y del encarecimiento del petróleo.

De la tasa de paro dice que sigue siendo la segunda más alta de la UE, a pesar de estar muy lejos del máximo alcanzado a principios de 2013, en tanto que prevé que en 2018 se siga reduciendo hasta el 15,6 %. La agencia avisa de que la perspectiva podría bajar a estable si el crecimiento de la economía es más débil de lo esperado, si la deuda pública sobrepasa el 100 % del PIB -aunque calcula que irá reduciéndose hasta el 86 % del PIB en 2021- o si se deteriora el superávit de la balanza por cuenta corriente. También, si una escalada de las tensiones en Cataluña lastra la inversión y la confianza empresarial. Sobre Cataluña, añade que de momento la incertidumbre persiste a la espera de ver la dirección que toma el próximo gobierno autonómico que todavía no se ha formado.

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