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La sobreexposición de Arrimadas defendiendo a Rivera amenaza su liderazgo

Analistas políticos consultados por COPE.es señalan que la nueva portavoz de Cs está encarando temas conflictivos de los que dependerá su futuro político

Inés Arrimadas, portavoz de Cs en el Congreso

Inés Arrimadas, portavoz de Cs en el CongresoEfe

Marcelino Abad
@AbadMarce92

Redactor de cope.es

@AbadMarce92Madrid

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 14:37

Inés Arrimadas era el revulsivo de Cs para liderar el bloque de la derecha, situarse por delante del PP y dejar al PSOE en la oposición tras las elecciones generales de mayo. La dirigente, que llegó al Parlamento de Cataluña casi por casualidad, cuando obtuvo su acta de diputada en las elecciones de 2012, desembarcó en Madrid con el aval de haber ganado las últimas elecciones catalanas en número de votos y escaños. Y ello tras la aplicación del 155 y con el proceso independentista en plena ebullición.

Su proyección y popularidad allende las fronteras autonómicas se hizo patente en los comicios andaluces, donde su presencia fue constante. “¡Vente a Andalucía y deja Cataluña, Inés!” , le gritaban en el sevillano barrio de Triana pese a que el candidato era Juan Marín, hoy vicepresidente de la Junta.

Tras llegar a la capital, la exposición de la jerezana ha sido constante. Una situación que podría pasarle factura. Arrimadas ha sido la encargada de gestionar la crisis que ha atravesado la formación en el último mes. Desde Valls hasta Roldán pasando por los enfrentamientos en el Orgullo.

El ex primer ministro de Francia, reconvertido en la apuesta fuerte de Rivera, cargó contra la cúpula por su actitud "irresponsable" y "sectaria" tras apoyar a Ada Colau en el Ayuntamiento de Barcelona. Arrimadas le respondió que "nadie" les iba a dar "lecciones de constitucionalismo". Después gestionó la dimisión de Toni Roldán, su portavoz económico, que abrió la veda a otras como la del eurodiputado Javiert Nart. Junto a Luis Garicano pidió que el partido reconsiderase el cordón sanitario impuesto a Pedro Sánchez.

ARRIMADAS, ESCUDO DE RIVERA

En medio de las turbulencias, Arrimadas ha servido de paraguas a la formación. Un “dique de contención” que según el analista político Diego Crescente tiene como propósito evitar que se “pise al líder”, Albert Rivera, que tras declinar la invitación de Pedro Sánchez a una nueva entrevista en La Moncloa para hablar sobre su investidura, está desaparecido.

“Se está quemando en el sentido de que está sobreexpuesta”, y esto le puede afectar ya que “aunque todos la conocíamos, no es lo mismo oírla hablar de temas relacionados con el independentismo que posicionarse sobre cuestiones más divisivas”, afirma.

A su juicio, la exposición de la dirigente guarda “coherencia” con su nombramiento como portavoz de Cs en el Congreso. “Arrimadas abandonó Cataluña para hacer vida política en Madrid. Hay que justificar esa decisión. De ahí que tenga más presencia que otros líderes tradicionales como Girauta o Villegas”, explica.

DE LA GESTIÓN DE LAS CRISIS DEPENDE SU LIDERAZGO

Una consideración que comparte Miljana Mićović. “Su papel como portavoz en el Congreso de Cs encaja con esa sobreexposición”, afirma. La analista política destaca que si “ella gestiona bien este tipo de crisis puede ganar liderazgo, pero tiene que tener en cuenta que son situaciones muy conflictivas”. A priori, “la exposición por sí misma le puede dar un plus”, pero sin olvidar “la naturaleza de los problemas”.

El politólogo Pablo Simón cree que la exposición de Arrimadas “le va a pasar factura” haciendo una comparación con lo que le sucedió a Patxi López. “Fue el lendakari que por primera vez desbancó al PNV del poder. Tenía buena prensa a nivel nacional por combatir el nacionalismo, pero en los índices de popularidad del País Vasco era el peor valorado porque resultaba divisivo”, explica.

El politólogo destaca que Arrimadas consiguió “muy buenos” resultados en los comicios autonómicos de 2017 por su oposición férrea frente al independentismo. Sin embargo, cree que es difícil que vuelvan a repetirse, por lo que “marcharse en el momento más alto siempre es mejor que hacerlo en horas bajas”, apunta sobre su desembarco en la política nacional.

LA SUCESIÓN DE RIVERA EN EL AIRE

En opinión de Simón, Arrimadas ahora tiene que posicionarse sobre temas más controvertidos que pueden afectar a su imagen. “Es un escudo para su líder en términos de desgaste y tiene que defender a su partido de cuestiones que están fuera de lo territorial”, justifica.

El experto considera que el tirón electoral que se manifestó con su presencia en las elecciones andaluzas, unido a las previsiones electorales de Cataluña, fueron determinantes para que pasara de ser la jefa de la oposición en la comunidad a presentase a las elecciones generales como cabeza de lista por Barcelona.

“Al ser popular suma votos”, explica. Sin embargo, esta sobreexposición puede pasarle factura de cara a suceder a Albert Rivera en la Presidencia de Cs ya que “está encadenada a la actual dirección”. Una suerte de “síndrome de París” similar al que experimentaría Irene Montero si le tomara el relevo a Pablo Iglesias, advierte.

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