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CÁRCELES VOLUNTARIADO

Mayores voluntarios enseñan a los presos de Zuera el uso de las tecnologías

El aprendizaje de las nuevas tecnologías, la reinserción laboral y la ruptura de la rutina del día a día en la cárcel son algunos de los objetivos que buscan alcanzar los mayores voluntarios que acuden al Centro Penitenciario de Zuera para impartir clases a los presos sobre cómo realizar un currículum o una entrevista de trabajo.,Las clases se desarrollan en las CiberCaixa Penitenciarias, aulas dotadas de pantalla, proyector y ordenadores para realizar prácticas

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 14:12

El aprendizaje de las nuevas tecnologías, la reinserción laboral y la ruptura de la rutina del día a día en la cárcel son algunos de los objetivos que buscan alcanzar los mayores voluntarios que acuden al Centro Penitenciario de Zuera para impartir clases a los presos sobre cómo realizar un currículum o una entrevista de trabajo.

Las clases se desarrollan en las CiberCaixa Penitenciarias, aulas dotadas de pantalla, proyector y ordenadores para realizar prácticas individuales y que actúan dentro de las cárceles o atendiendo a los internos de los Centros de Inserción Social en centros de mayores.

El proyecto CiberCaixa comenzó hace diez años en Galicia y ha acercado las nuevas tecnologías a 987 personas del Centro Penitenciario de Zaragoza gracias a la participación de 39 voluntarios.

A las aulas acuden semanalmente mayores voluntarios, formados en cuestiones de informática y quienes imparten lecciones, e internos de los centros penitenciarios y de los CIS, que crean un espacio de relación intergeneracional con el objetivo de preparar a los presos para la libertad.

Un proyecto que contribuye a reducir el analfabetismo digital de la población penitenciaria, a la vez que fomenta la participación social de las personas mayores, quienes pueden ser grandes transmisores de valores, experiencias y conocimientos.

Así, Arturo lleva apenas cuatro meses en la cárcel y espera que, para cuando salga, dentro de cuatro años, pueda estar preparado para encontrar un trabajo digno a través de este aprendizaje.

Sin embargo, para él lo más importante de esta aula informática es la posibilidad de desconectar del día a día en la cárcel y disfrutar de las charlas junto a los voluntarios.

Carlos también coincide con Arturo y califica el proyecto como una oportunidad para "ocupar el tiempo, desconectar y salir del módulo", ya que todas las actividades que realizan dentro de la prisión son muy rutinarias.

Además, Carlos ha incidido en que las personas mayores que acuden a impartir clases son muy "abiertas, con un trato muy humano y campechanas" y que el hecho de conocer gente nueva fuera de las instalaciones permite un pequeño "rato de evasión".

Por su parte, Augusto Alvira lleva como voluntario desde hace ocho años en el proyecto y sostiene que se trata de una actividad muy "agradecida" puesto que los internos siempre les reciben "con los brazos abiertos".

Pilar Belenguer, también voluntaria de este proyecto desde hace seis años, subraya que la relación con los internos es "muy buena" y la sensación de ver cómo puede ayudar a otras personas y transmitir sus conocimientos le otorga una "satisfacción indescriptible" y por ello espera continuar como voluntaria "mientras pueda".

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