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Los últimos agentes anti-ETA siguen trabajando diez años después: "No hemos parado ni un solo día"

Tras una década, alrededor de un 10% de los agentes que investigaban a ETA el día del cese definitivo de la actividad armada siguen la pista de varios casos aún sin resolver

Los últimos agentes anti-ETA siguen trabajando diez años después: No hemos parado ni un solo día
Juan Baño

Jefe de Interior de COPE

Madrid

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 13:33

Diez años después del anuncio del cese definitivo de la violencia de ETA, un puñado de policías y guardias civiles trabajan contra las consecuencias de cuarenta años de terror: 240 atentados sin esclarecer, una treintena de etarras buscados por la Justicia o posibles focos de disidencia son los objetivos de los últimos agentes que aún luchan contra ETA.

Menos de un 10% de todos los agentes que persiguieron a la banda siguen a día de hoy trabajando contra sus consecuencias. Al frente de uno de esos grupos, el teniente coronel de la Guardia Civil Carlos de Miguel recuerda que “desde octubre de 2011 se han realizado 160 informes sobre más de 120 atentados que han conseguido procesar o condenar a más de 40 terroristas”. La benemérita contabiliza más de 100 detenciones en estos diez años. Los agentes de verde olivo mantienen abierta desde el anuncio de la organización terrorista la operación Damocles sobre causas pendientes de resolución.

Los responsables del Instituto Armado hablan de una treintena de terroristas aún por detener. La Comisaria General de Información lo cuantifica en 26 etarras. “Son los que tienen a día de hoy una Orden Internacional de Detención”, aclaran dos veteranos comisarios, hoy en día al frente de una unidad de Inteligencia a la que se encomienda acabar con “los flecos” de ETA. Etarras como Eciolaza Galan Dienteputo o el que fuera miembro del comando Madrid De Juana Chaos, huido por un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo después de cumplir condena por múltiples asesinatos. Buena parte de los buscados están en Venezuela, como el propio De Juana, pero hay también huidos en Cuba (Apalategui), Cabo Verde (Linaza Echurra), Mexico, Uruguay o Brasil.

“Las víctimas -advierte uno de los responsables policiales en este frente- deben de ser conscientes de que aquí seguimos trabajando y analizando documentación y papeles; a ver si conseguimos esa pieza que no vimos en su día o que ahora se nos revela”. Entre 240 y más de 300 atentados con 315 víctimas mortales, según la AVT, esperan aún una respuesta. Muchos de ellos perpetrados en los años 70, 80 y 90 del siglo pasado. “El completo esclarecimiento de la totalidad sólo sería posible con la colaboración de los asesinos que empuñaron las armas o de los terroristas que dieron la orden”, afirma el teniente coronel de Miguel.

En el inmenso edificio inteligente de las unidades de información e inteligencia de la policía nacional, en el barrio madrileño de Canillas, poco más de media docena de agentes intentan avanzar en las pesquisas para descubrir quién empuñó la pistola que guardan celosamente en sus instalaciones y que acabó con la vida de dos ertzainas en Beasain (Guipúzcoa) en noviembre de 2001. Son casos por resolver. El año pasado fue detenida Itxaso Zaldúa, la última presunta integrante del comando que acabó con la vida en Zaragoza, hace ya 20 años, del dirigente popular Jimenez Abad. El análisis de unas cartas han permitido a la Guardia Civil resolver atentados perpetrados en 1995, los que acabaron con la vida de los comandantes Juan Jose Aliste y Luciano Cortizo.

“No se dan las condiciones para una nueva ETA, pero en el futuro no se sabe”

Los agentes siguen tras la pista de otro de los elementos inquietantes de la vieja ETA: las armas que nunca entregó en las puestas en escena protagonizadas en 2017 . Un mando policial al frente de Información aclara que “a pesar de que aún existe un numero importante de armas por entregar, y tenemos la certeza de que están en poder de lo que era ETA. Eso no significa que esas armas puedan volver a ser utilizadas en el corto plazo por alguien”.

Un comisario al frente de estas averiguaciones habla a COPE de “rescoldos de ETA”. Ni policía ni guardia civil han detectado a día de hoy una disidencia de la banda. Decenas de radicales cambian de nombre de asociación de vez en cuando y tienen como referencia a una docena de presos descolgados de la banda. “Lo que ha quedado -afirma el oficial- son estructuras que se preocupan por atender las propias necesidades jurídicas, de prescripción (de delitos de cara a informar a los huidos), de atención, pero no de construcción” de una resistencia. El máximo responsable de esa unidad sentencia: “Actualmente no se dan las condiciones para que una organización terrorista sustituya a ETA, pero en el futuro no se sabe. Los servicios de información seguimos trabajando para controlar y saber lo que ocurre en ese mundo.”

La Guardia Civil destaca el control y seguimiento sobre el patrimonio de los condenados para exigirles el pago de la responsabilidad civil fijado en sentencia. A eso se suma el control sobre los ongi etorri (actos de bienvenida a los ex presos de la banda) que ya han supuesto, bajo el control de la Audiencia Nacional, la detención de varios organizadores, entre otros del histórico Kantauri.

El anuncio del final de ETA, recuerdan responsables en la lucha antiterrorista en la Policía, supuso un cambio de estrategia. Se decidió ir a por los que podían dar el paso de hacerse con el control de una nueva ETA: “Dentro de esta partida de ajedrez a nosotros nos pareció muy importante cortar esos vínculos con la retaguardia. Y todo ese trabajo de eliminación, de sustitución de liderazgos, de talento, de voluntad de continuar, permite que una ETA desnortada y sin liderazgo, no se pueda recuperar", señalan a COPE. La Policía contabiliza 31 detenidos en ese empeño.

Policia y Guardia Civil comparten la idea de que cuando ETA anuncio "el fin de la actividad armada" el 20 de octubre de 2021 no preveía su desaparición. “Buscaba situarse como un agente dentro del escenario social y político del País Vasco”, afirma el teniente coronel de Miguel. El posterior acoso policial a las distintas estructuras con las que pretendía mantener ese legado le llevó a desistir, según este oficial.
Los últimos agentes anti ETA no entran en el debate político pero sí piden evitar posibles errores que nos pudieron llevar hasta aquí. Uno de los comisarios con los que hablamos en la Comisaria General de Información advierte sobre ciertos relatos que se están dando, “sobre todo en ámbitos del Pais Vasco y Navarra en los que se presenta a ETA como algo no tan malo. Es el mayor error.”

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