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De las niñas de Alcàsser al pequeño Gabriel: los crímenes que conmocionaron a España

Algunos de los casos están pendiente de juicio 

De las niñas de Alcàsser al pequeño Gabriel. Los crímenes que conmocionaron a España

 

José Melero Campos
@ImparablesCope

Redactor y presentador del programa "Imparables Cope".

Tiempo de lectura: 6'Actualizado 10 sep 2019

“Quisiera contarlo de la manera más aséptica, no de la manera más fría o profesional, para no meter la mano en la herida que sangra y que duele a España entera." Así introdujo Encarna Sánchez en su programa 'Directamente Encarna', emitido en COPE hasta el fallecimiento de la locutora, la última hora en torno a los asesinatos de las niñas de Alcásser. Fue el día en el que se le practicaron la autopsia a Miriam, Antonia y Desirée en el Instituto Anatómico Forense de Valencia. De aquello hace ya 26 años. Unos días en los que conmovió a España. Para muchos, supuso un punto de inflexión en la manera de tratar estos casos en los medios de comunicación, concretamente en televisión. Aquellos días la localidad valenciana se convirtió en un plató televisivo.  

Todo comenzó el 13 de noviembre de 1992, cuando las tres adolescentes salieron de su vivienda para dirigirse a una discoteca en un municipio cercano, Picassent. Nunca llegaron a su destino. Tras hacer autostop en una gasolinera de las afueras de Alcàsser, se encontraron con Antonio Anglés y Miguel Ricart, dos jóvenes que se ofrecieron a acercarlas en su Opel Corsa. Fue la última vez que las jóvenes  fueron vistas con vida.

El 27 de enero de 1993, dos apicultores descubrieron sus cuerpos en una fosa con agua, en el municipio de Tous. A unos metros de distancia se encontraba la vivienda donde se consumaron los crímenes. A Ricart, apodado como ‘El Rubio’ le detuvo la policía tan solo un día más tarde. Anglés logró escapar de su vivienda de Catarroja cuando la policía se dirigía al inmueble, después de que localizaran a su hermano, Enrique Anglés. Escapó saltando por la ventana de una de sus habitaciones hacia el tejado.

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Ricart fue condenado a una pena de prisión de 170 años en 1997. 16 años más tarde salió de la prisión de Herrera de La Mancha, en Ciudad Real, tras la derogación de la ‘Doctrina Parot’. Por su parte el paradero de Anglés sigue siendo hoy un misterio. Tras escapar de su vivienda cuando se hallaron los cadáveres, huyó a la Estación del Norte de Valencia. Se dirigió al municipio conquense de Minglanilla, con previo cambio de imagen para pasar desapercibido y no ser reconocido.

Cuando fue localizado, volvió a huir, esta vez a Portugal. Estuvo a punto de ser capturado a bordo de un mercante irlandés. Llegó incluso a ser retenido en el camarote, pero unas horas antes de desembarcar y atracar en Irlanda, las autoridades lo perdieron de vista. Unas horas más tarde, hallaron un salvavidas flotando en el mar. En aquel momento, se pensaba que Anglés había perdido la vida en sus aguas. Más de veinte años después, sigue siendo uno de los delincuentes más buscados por la Interpol. Algunos creen que murió. Otros intuyen que ni siquiera salió de España. 

Más de una década después, el cuerpo de Marta del Castillo sigue sin aparecer 

Ha sido una de las desapariciones más mediáticas de los últimos años. La desaparición de Marta, la adolescente sevillana de 17 años desaparecida el 24 de enero de 2009. Los principales sospechosos no tardaron en ser detenidos. Primero fue Miguel Carcaño, expareja de Marta, y que confesó el asesinato de su exnovia para después arrojar el cadáver al río Guadalquivir. Luego, como cómplice al haber colaborado en deshacerse del cuerpo, fue detenido Samuel Benítez. 

A partir de ese momento, Carcaño ha cambiado en numerosas ocasiones su versión sobre los hechos, hasta el punto de implicar a un tercero, 'El Cuco', como autor material. En otra ocasión, Carcaño llegó a afirmar que fue esta tercera persona quien estranguló a Marta. En cuanto al lugar donde depositaron el cadáver también ha traído de cabeza a los investigadores. 

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A raíz de las múltiples versiones ofrecidas por el asesino confeso, los restos se han buscado en distintos puntos del Río Guadalquivir, en el vertedero de Alcalá de Guadaira, en una zona de la localidad de Camas denominada Ruta del Agua, en otra llamada Caño Ronco, en la finca Majaloba de La Rinconada, además de en otros enclaves próximos a la capital sevillana. Aunque a día de hoy el paradero del cuerpo de Marta del Castillo sigue siendo una incógnita, Miguel Carcaño cumple condena de 21 años de cárcel. El resto de presuntos implicados está en libertad.

El caso Bretón: asesinó y calcinó a sus dos hijos

España también se estremeció al conocer este caso que tuvo como centro del escenario la ciudad de Córdoba. Los hechos se remontan a octubre de 2011, cuando José Bretón, padre de Ruth y José, de seis y dos años respectivamente, asesinó a sus retoños para posteriormente calcinar los cadáveres para no dejar rastro. Previamente, Bretón recogió a ambos en Huelva, donde vivían con su madre, para trasladarse a Córdoba. Antes de calcinar a los menores, les suministró unos tranquilizantes para provocarles la muerte. El caso fue objeto de una fuerte cobertura mediática, inicialmente porque el padre aseguró que los niños desaparecieron durante un despiste de él, mientras jugaban en un parque de la ciudad cordobesa.

Los casos de asesinato más difíciles para los investigadores

 José Bretón, durante el juicio por el asesinato de sus hijosEFE

Fue un caso no exento de dificultades por parte de los investigadores. Y es que en el primer informe, emitido por la forense Josefina Lamas, se dictaminó que los huesos hallados en la hoguera de Las Quemadillas, la finca donde Bretón procedió a la quema de los restos de Ruth y José, eran de animales. Ya en el segundo informe, desarrollado por el antropólogo Francisco Etxeberria, se descubrió la existencia de restos óseos que podían pertenecer a menores de la edad de las víctimas. Un tercer informe confirmó que los restos eran humanos.

También tuvo polémica la ruptura de la cadena de custodia de las pruebas judiciales de la hoguera de Las Quemadillas. Josefina Lamas, después de ser retirada de la investigación, dijo en sede judicial echar en falta la prueba número 8. A esta ruptura de la cadena de custodia se acogió la defensa de Bretón. El jurado popular considera que con las pruebas existentes se probaba la culpabilidad de Bretón, por lo que acabó ingresando en prisión condenado a 40 años, pena rebajada después a 25 años.

Asunta Basterra, asesinada por sus padres adoptivos 

Asunta Basterra solo tenía 12 años cuando apareció muerta el 22 de septiembre de 2013 a las afueras de Santiago de Compostela. Sus padres adoptivos, Alfonso Basterra y Rosario Porto, cumplen una condena de 18 años tras ser declarados culpables por intoxicar a su hija con un medicamento y después estrangularla. Los padres de Asunta se enfrentaron a un jurado popular que acabaron considerando que ellos eran quiénes habían matado a su hija, aunque los abogados de la defensa siguieron clamando contra la sentencia porque consideraban que “no estaba probada” la culpabilidad de sus clientes.

Lo que sí está probado es que la pequeña ingirió masivamente Lorazepam el día de su muerte, un medicamento que había consumido en los meses anteriores a su muerte. La autopsia, además, revela que la niña murió asfixiada. Las marcas que aparecieron en su cuerpo coinciden con las que se hallan en una cuerda que se encontró en una casa familiar. Además, un ordenador portátil y el teléfono móvil del padre desaparecieron en un primer momento para reaparecer después en su casa con el disco duro borrado.

La policía lo tuvo difícil por no tener pruebas concluyentes ni confesiones de los implicados, pero el jurado consideró culpables a los padres después de analizar sus declaraciones y algunos momentos clave como la forma de actuar de Rosario Porto al llegar a la casa cercana donde apareció el cadáver: según el jurado, queda demostrado que pretendía esconder la papelera, se deshizo de una mascarilla, pañuelos de papel con restos de la niña y un trozo de cuerda naranja muy parecido al que se encontró junto al cuerpo de Asunta.

Más de un año después de su desaparación, el cuerpo de Diana Quer apareció en un pozo

El hallazgo del cuerpo de Diana Quer el 31 de diciembre de 2017 supuso el final a más de un año de incertidumbre, sufrimiento y frustraciones desde que la joven desapareció en agosto de 2016. Fue un error del presunto asesino, unido a la confesión de una joven de Boiro lo que precipitó el desenlace de esta historia y permitió la detención de José Enrique Albuín, "El Chicle". 

Fue el 25 de diciembre de 2017 cuando una vecina de la localidad gallega tuvo la mala suerte de cruzarse en el camino del 'Chicle'. Albuín buscaba aquella noche otra víctima con la que repetir lo que le había hecho a Diana un año y medio antes. Encapuchado y con la cara oculta, el individuo se aproximó a una joven y la amenazó para que le entregara su móvil. Ella logró grabar la conversación con su agresor sin que "El Chicle" se enterara, antes de que la empujara y la metiera en el maletero del coche. Una vez dentro, la joven se resistió con golpes y patadas, hasta que dos jóvenes que pasaban por ahí se dieron cuenta de la situación y lograron que "El Chicle" huyera.

La joven denunció la agresión y el intento del secuestro, dando a la Policía detalles como el aspecto del agresor y la matrícula del vehiculo, que permitieron identificar al individuo, un viejo conocido de las autoridades locales que había cumplido condena por delitos relacionados con el narcotráfico.

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"El Chicle" ya había sido investigado por la policía en relación con el caso Diana Quer, pero su mujer le había dado una coartada para el día de la desaparición de la joven, lo que le había permitido seguir en libertad y librarse de las acusaciones de la Policía que, sin embargo, no le había perdido de vista. Pero la grabación que la segunda víctima hizo con el móvil hizo que la mujer del "Chicle" se derrumbara, admitiendo que no había estado con su marido la noche en la que desapareció Diana.

A partir de ahí, fue cuestión de tiempo que el presunto asesino se derrumbara y acabara confesando el crimen. Fue el propio delincuente quien condujo a la Guardia Civil al lugar donde se encontraba el cadáver de Diana, una nave industrial de la parroquia de Asados, en Rianxo, muy cerca del lugar donde creció el acusado. Allí, ese 31 de diciembre, fue localizado el cuerpo de Diana Quer. Será juzgado por un jurado popular, acusado de homicidio o asesinato, además detención ilegal y un delito contra la libertad sexual.


 

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