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ERC y JxCat: una historia de trampas al solitario bajo la sombra de Puigdemont y Junqueras

Los partidos independentistas deberán ponerse de acuerdo antes del 26 de mayo para evitar elecciones

Puigdemont activa un Consejo para avanzar hacia la república desde Bruselas

Andreu Dalmau

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 13:33

Un mes y medio después de las elecciones catalanas la investidura de Pere Aragonès parece abocada al fracaso, por la negativa de Junts a ponérselo fácil a los republicanos. Ante esta negativa a ponerse de acuerdo por parte de los partidos independentistas, se pone en marcha el reloj y si el 26 de mayo no hay acuerdo entre los partidos independentistas, habrá repetición electoral.

Con el veto al PSC, la única vía abierta para formar gobierno es repetir la fórmula del ejecutivo de coalición entre Esquerra Republicana y JxCAT que ha habido hasta ahora, pero con una diferencia sustancial, es la primera vez que Esquerra obtiene un resultado mejor que su compañero de coalición así que deberían cambiarse las tornas.

Desde la formación que dirige Puigdemont desde Bélgica, han justificado su abstención por los encontronazos de pasado. El portavoz en el Parlament, Albert Batet, reprochó durante su intervención en la primera votación que “no hemos sido capaces de dar una respuesta unitaria a la represión, como fue la investidura fallida de Puigdemont, como la no investidura de Turull el día antes de entrar en prisión. La no respuesta unitaria al rechazo de la sentencia contra los presos políticos, con toda la contestación social que había en la calle. Como la no respuesta unitaria a la inhabilitación del presidente Torra”. Como Batet, Jordi Sànchez, secretario general de JxCAT, ha expresado la necesidad de llegar a un acuerdo de legislatura y no de investidura, “para dar una respuesta a las emergencias sociales, económicas, de salud y climáticas que amenazan al país”.

¿Qué es lo que impide entonces ese acuerdo? Se ha hablado de enfrentamientos por el reparto de carteras y cargos y de que en JxCAT no ha sentado nada bien que ERC empezará su ronda de negociaciones con la CUP. Sin embargo, Gabriel Colomé, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Barcelona, ha dicho a COPE que “está todo bloqueado por un problema de poder”. La victoria de ERC -en el bando independentista- implica que Puigdemont ha perdido la iniciativa política. Explica el profesor Colomé que “en su relato él es el presidente legítimo, pero s hay un presidente de ERC él dejará de ser presidente”. Y de ahí derivan todos los problemas.

Puigdemont creó el Consell de la Republica como un espacio de unidad del independentismo que debería convertirse en una institución legislativa fuera del Parlamento que llevara todo el peso de la ruta independentista y que podría dirigir él desde Waterloo. ERC nunca ha apoyado este consejo, porque como dice Colomé “no va a permitir que Puigdemont tenga un espacio de gobierno de manera indirecta y sin ningún tipo de control”. El problema en definitiva es, señala el profesor, que “Puigdemont no acepta su derrota y va a llevar la negociación al límite para que la decisión de ERC sea o pactas conmigo o vamos a elecciones”.

Por otro lado, aunque ambos partidos tienen como fin último la independencia de Cataluña, la estrategia para llegar a ella es muy distinta. Después del 1 de octubre de 2017, ERC ha rectificado y ha visto que la confrontación no tiene sentido y que la mayoría de los republicanos han acabado en la cárcel. Por ello ha impulsado la Mesa de Diálogo con el Gobierno de España. Mientras que JxCAT cree que “el Estado español” ha demostrado que es un muro y que el diálogo es imposible, y por tanto, solo queda la confrontación.

Una historia de desavenencias

Las desavenencias entre JxCAT y ERC se remontan a antes del 1 de octubre. En 2014, cuando todavía gobernaba Artur Mas y el Tribunal Constitucional anuló la consulta del 9 de noviembre, Oriol Junqueras no estaba de acuerdo en sustituir la votación por un “proceso participativo”, aunque acabó apoyándolo. Tras la consulta, Mas propuso ir a las elecciones con una lista conjunta independentista para convertir las elecciones en un plebiscito por la independencia. ERC, la UCP, y las asociaciones Òmnium y la ANC apoyaban la creación de una lista unitaria pero sin siglas políticas. Entonces Mas amenazó con parar las elecciones y culpar a ERC del fracaso del ‘procés’. El partido de Junqueras empezó a caer en las encuestas. Finalmente se creó la lista de Junts pel Sí.

También la preparación del 1 de octubre levantó ampollas. Algunos consejeros no se sumaban a la organización que le fue encargada a Junqueras, que quiso remodelar el Govern para contar con el apoyo de todos los consejeros. Puigdemont propuso una lista en la que no había consejeros de ERC y llegó a decirle a Junqueras que se fuera él mismo, al final llegaron a un acuerdo. Días después de la consulta ilegal y antes de la declaración unilateral de independencia del 27 de octubre de 2017, Puigdemont había decidido convocar elecciones autonómicas. Los republicanos se le echaron encima y tras declaran la independencia durante unos minutos huyó a Bélgica, lo que provocó un gran malestar entre los republicanos, que pagaron el proceso con la cárcel.

Desde entonces la guerra por llevar las riendas del relato y el proceso independentista no ha hecho más que aumentar. Por eso el profesor Colomé se pregunta: “¿Cómo van a construir un gobierno con esta desconfianza manifiesta?”

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