Jordi Sànchez y Turull inician una huelga de hambre

Los dos dirigentes independentistas ya han comunicado su decisión a los responsables de la prisión de Lledoners

Jordi Sànchez y Jordi Turull

Jordi Sànchez y Jordi Turull Quique García EFE

EFE COPE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 13:02

Dos de los presos independentistas que se encuentran encarcelados en Lledoners (Barcelona), el exdirigente de la ANC Jordi Sànchez y el exconseller Jordi Turull, se han dirigido ya a la dirección del centro penitenciario para comunicar que empiezan una huelga de hambre, sin haber explicado la duración de la misma, según fuentes penitenciarias.

Según afirman en un comunicado presentado por su abogado, Jordi Pina, han decidido empezar esta huelga de hambre para denunciar lo que consideran un bloqueo del Tribunal Constitucional a sus recursos de amparo, lo que les impide, siempre según sus palabras, "acceder a la justicia europea". 

"Denunciamos el bloqueo a la justicia europea que el TC nos impone. Y lo hacemos con toda la fuerza y dignidad de una acción amparada en la no violencia, una de las pocas protestas legítimas que el hecho de estar encarcelados nos permite: la huelga de hambre", señalan Sànchez y Turull en dicho documento.

Según el reglamento de prisiones, los internos que quieren hacer huelga de hambre deben comunicarlo individualmente a la dirección del centro a través de una instancia en la que debe constar si será huelga de hambre y sed o solo de hambre.

En estos casos, los médicos del centro controlan el estado de salud de los internos a los que revisan su presión y realizan análisis de sangre, entre otras pruebas, cada dos días, aunque esto puede variar en función de la evolución de los pacientes.

En el caso de que fuera necesario un ingreso hospitalario, Sànchez y Turull serían trasladados a la Unidad Hospitalaria Penitenciaria de Terrassa y, como medida extrema, un juez podría autorizar la alimentación forzosa por indicación facultativa.

Por lo que respecta a la vida de los internos en huelga de hambre, siguen sujetos al régimen establecido en el centro y mantienen sus horarios y actividades, así como la obligación de ir al comedor con el resto de presos.

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