La confesión de Meritxell Batet sobre su sueldo antes de ser presidenta del Congreso

La tercera autoridad del Estado se ha sincerado acerca de sus trabajos previos a la política en una entrevista

La confesión de Meritxell Batet sobre su sueldo antes de ser presidenta del Congreso

Mariscal / EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 21:59

Meritxell Batet se ha sincerado sobre sus años de juventud. La presidenta del Congreso de los Diputados lo ha hecho a través de una entrevista en El País Semanal, en la que repasa algunos acontecimientos más o menos desconocidos de su pasado. Entre ellos, destaca la época en la que la hoy tercera autoridad del Estado sirvió copas en algunas discotecas de su Barcelona natal.

Batet se vio obligada a trabajar de camarera

La política del PSOE y su familia llegaron a ser desahuciados hace unos años. Este suceso motivó que Batet tuviera que ponerse a trabajar a los 16 años: había que sobrevivir como fuera. Además de hacer de canguro y “entretener niños con actividades en verano”, la exministra de Política Territorial se puso a “trabajar por la noche en bares”.

“Como era un poco tiquismiquis, no quería dejar de faltar a clase. Estudié en la Pompeu i Fabra. Lo mejor era trabajar en horario no lectivo. Estudiaba entre medias. Entré en un bar al lado de la universidad. Abría a las once de la noche y cerraba a las seis de la mañana. Nos íbamos después de limpiar y reponer neveras”, rememoraba Batet en El País.

La presidenta de la Cámara Baja tuvo claro qué destacar de aquella etapa: “Era un lugar maravilloso. Lástima no haber estudiado Sociología. Hubiera hecho una tesis. Dormí muy poco y lo viví con optimismo e intentando divertirme. El trato a los camareros te enseña mucho de cómo es la gente”.

En esa etapa como camarera, Batet pudo trabajar en “dos bares míticos” de la noche barcelonesa: Nick Habana y Bikini. “Me aprendía muchísimas bebidas e identificaba a la gente por lo que consumía: mira, ahí viene J&B con Coca-Cola. Intenté aprender del oficio: coctelería, por ejemplo”, contaba también.

Un detalle perfeccionista y un dato sorprendente

Hay un detalle de aquellos tiempos que a Batet no se le ha olvidado en absoluto: “Los posavasos debían estar alineados y con el logo de cara al cliente”. El entrevistador también le preguntó sobre el hecho de que “ganaba más en el bar que después como profesora universitaria”. A lo que Batet respondió lo siguiente: “Otra paradoja sobre la que habría que reflexionar. Curioso que alguien que forma universitarios esté peor pagado que el que sirve copas”.

Por cerrar el capítulo de sus años mozos, Batet también abordó sus inicios en la política. “Me acompañó siempre. Fui delegada de clase ya en sexto de EGB. Eso lo tendremos que traducir para algunos lectores. Luego, en séptimo y octavo formé parte del consejo escolar. Luego todo el BUP, creo. Siempre elegida, eh”, concluyó la presidenta del Congreso, en tono divertido, en cuanto al capítulo de su juventud.

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