El método que usan los ladrones para robarte el coche y venderlo en el mercado negro

En España se roban unos 43.000 vehículos al año

 

IGNACIO VISIERS

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 19:20

Los Mossos de Esquadra han detenido esta semana a ocho personas en Barcelona por robar 68 vehículos en el territorio catalán. Se dedicaban a sacar los coches del territorio español para venderlos en el mercado negro. Los llevaban a Almería, desde donde viajaban al norte de África. Muchas veces, les cambiaban la matrícula o incluso el número de bastidor para evitar que se reconocieran. En España se roban unos 43.000 vehículos al año. Esto supone unos 700 millones de euros al año en pérdidas. La mayoría de veces son las propias aseguradoras que deben poner esta cantidad. Es importante la labor de los cuerpos de seguridad, que recuperan más de un cuarto de ellos, unos 12.000.

Pero durante los últimos años, ese número ha descendido. Hace unos 8 o 10 años se robaban unos 10.000 vehículos más que ahora. La mayoría de esos robos se atribuyen a organizaciones criminales. En España, los vehículos robados suelen tener tres funciones:

El robo tradicional. Se suele robar el vehículo para reutilizarlo en otro delito, que puede ser el alijar en playas, para cometer otros robos, para alunizajes...

Despiece. También podemos encontrar robos de vehículos muy comunes. Siempre que hay un coche muy vendido, hay una alta demanda de piezas. Por ello, muchos vehículos se roban para ser desapiezados y vender sus componentes en el mercado negro.

Tráfico ilícito. Es el que predomina. Las organizaciones criminales suelen sacar los vehículos robados del país para venderlos por muy buenos precios, normalmente en países africanos.

Por otro lado, gracias a la colaboración de Carlos Leal, capitán de la Guardia Civil, hemos conocido cuál es el proceso de estos robos. 

En primer lugar, los ladrones deben acceder a el vehículo. Normalmente, suelen forzar el bombín o rompen el cristal, aunque hay métodos más novedosos. Es el caso de la copia de los códigos de las llaves electrónicas, para evitar forzar la cerradura y acceder al vehículo sin levantar sospechas y sin hacer mucho ruido.

Después, inutilizan los sistemas antirrobo y arrancan el vehículo con una pequeña máquina. La introducen en una especie de puerto USB y todo está hecho. Ese aparato es utilizado por los mecánicos para abrir los coches cuando un conductor pierde sus llaves. El problema es que su venta es legal y no está ni regulado ni controlado. El precio de uno de estos oscila entre los 600 euros, para los coches más modestos, y los 30.000, para vehículos de alta gama.

Más tarde se dejan en zonas de enfriamiento. Éstas son localizaciones en mitad de una calle para ver si la Policía lo encuentra, ya que muchas veces los vehículos cuentan con sistemas de localización. Una vez que el coche está fuera del alcance de la Policía, se lo llevan a un taller, se les cambia el número de bastidor, la documentación y la matrícula.

A partir de aquí, el vehículo está sentenciado. Se saca del país y se prepara para ser vendido por un precio mucho inferior a su coste, normalmente fuera de Europa.

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