Perfil | Montón, la ministra que estaba en contra de la reforma sanitaria

Nacida en Burjassot (Valencia) el 9 de marzo de 1976, esta activa feminista es licenciada en Medicina por Universitat de València

LA CONSELLERA VALENCIANA CARMEN MONTÓN SERÁ LA NUEVA MINISTRA DE SANIDAD

Fotografía de archivo del 7 de noviembre de 2017, de Carmen Montón EFE

Agencias

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 22:26

Carmen Montón Giménez, designada por Pedro Sánchez como nueva ministra de Sanidad, llegó al Gobierno desde la Conselleria de Sanidad del Gobierno valenciano, donde ha abanderado la reversión al sistema público de la gestión privada de los hospitales del llamado "modelo Alzira" auspiciado desde el PP.

Nacida en Burjassot (Valencia) el 9 de marzo de 1976, esta activa feminista es licenciada en Medicina por Universitat de València y ha sido diputada en el Congreso en la VIII, IX y X legislaturas, así como secretaria de Igualdad del PSOE hasta este año -cuando fue sustituida por Carmen Calvo- y entre 2000 y 2004 fue secretaria de Movimientos Sociales y ONG del PSPV-PSOE.

Con un máster en estudios interdisciplinares de género que tanto le ha perjudicado tras salir a la luz que copiara parte de los textos, se afilió en 1992 a las Juventudes Socialistas, fue elegida concejala de Burjassot en 1999 y dirigió el área municipal de Cultura hasta 2004.

La pasada semana su propuesta sobre la universalización de la sanidad, que devuelve por tanto la asistencia sanitaria a los inmigrantes irregulares en las mismas condiciones que los españoles, sin que tengan necesidad de justificar su residencia, vio la luz verde gracias a la aprobación en el Pleno del Congreso. A esto, cabe añadir la eliminación de los copagos farmacéuticos

Se siente especialmente orgullosa de haber trabajado en la iniciativa parlamentaria que alumbró la ley que permitió el matrimonio entre personas del mismo sexo y la de identidad de género, de las que fue ponente en el Congreso durante la etapa de gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

También fue ponente de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo y dentro del PSOE ha formado parte del Comité Federal y ha sido coordinadora federal de la Sectorial de Participación Ciudadana.

Sin embargo, su nombre fue uno de los principales protagonistas de la actual legislatura en la Comunitat Valenciana, incluso desde el día de su toma de posesión como consellera de Sanidad Universal y Sanidad Pública del Gobierno presidido por el también socialista Ximo Puig con el apoyo ejecutivo de Compromís y el parlamentario de Podem gracias al bautizado como "Pacto del Botánico".

Aquel 30 de junio de 2015, Montón anunció su compromiso de rescindir todos los conciertos sanitarios "posibles" en la Comunitat para "retornar la sanidad a lo público" -incluyendo la gestión de las resonancias magnéticas-, y eliminar los "copagos y repagos".

En estos tres meses al frente del Ministerio, Montón ha logrado también reunir a las CCAA para abordar el tema de los menores extranjeros no acompañados, con las que se comprometió a elaborar un real decreto, dotado de 40 millones, a distribuir entre las regiones que voluntariamente decidan acoger de forma solidaria a esos menores.

También logró limar y desatascar las diferencias entre comunidades autónomas introduciendo el criterio de pobreza en el reparto de la recaudación del 0,7 por ciento del IRPF de la casilla de actividades de interés social, que se distribuye entre las organizaciones sociales para los proyectos de acción social.

Quedan en su haber la eliminación de los copagos farmacéuticos a los pensionistas "en situación de mayor vulnerabilidad", los que tienen las pensiones más bajas, y la recuperación de las cotizaciones a la Seguridad Social para las cuidadoras no profesionales de la ley de dependencia, como había anunciado en su primera comparecencia en el Congreso de los Diputados.

Feminista convencida, Montón había adelantado también su intención de recuperar el acceso a los tratamientos de reproducción asistida financiados para mujeres solas y lesbianas, que se eliminó en 2013 con Ana Mato como ministra.

Uno de sus últimos encuentros, antes de verse envuelta en la polémica del máster, ha sido con asociaciones civiles y profesionales de salud mental y prevención de conductas suicidas para avanzar en un Plan para la Prevención del Suicidio, otro de sus objetivos.

"Este es un Gobierno que no dejará a nadie atrás", una frase que ha repetido como un mantra y que resume su breve paso por el Ejecutivo.

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