"El efecto escalón mantendrá los precios de 2024 pese a la moderación del IPC en 2025; comer en España es un 40% más caro que en 2021, aunque el coste de vida subió la mitad"
Un informe de EAE Business School revela que los costes no bajarán y la recuperación del poder adquisitivo dependerá exclusivamente de la subida de los salarios
Un hombre hace la compra en un supermercado
Publicado el
3 min lectura
Hacer la compra en España cuesta hoy un 40% más que en 2021, un aumento que supera con creces el alza general del coste de vida, que en el mismo periodo fue del 20%. Esta diferencia refleja claramente la pérdida de poder adquisitivo de las familias.
Así lo destaca el informe ‘La despensa a presión: radiografía de la inflación alimentaria en España (2015-2025)’, elaborado por EAE Business School, que muestra cómo los precios de los alimentos se han vuelto un fenómeno persistente y separado de la evolución del IPC general.
El 'efecto escalón': precios que no volverán
El informe de la escuela de negocios señala que, a pesar de la moderación prevista del IPC general para 2025 (2,9%), los precios de los alimentos no han bajado, sino que se han consolidado.
Según el estudio, se ha producido un “efecto escalón”, lo que significa que los niveles de precios de 2023-2024 no se revertirán. La razón es que la estructura de costes (laborales, energéticos y climáticos) ha cambiado para siempre.
La recuperación del poder adquisitivo de los hogares dependerá exclusivamente de que los salarios crezcan por encima de este nuevo estándar de precios consolidado”
Por tanto, el informe concluye que “la recuperación del poder adquisitivo de los hogares dependerá exclusivamente de que los salarios crezcan por encima de este nuevo estándar de precios consolidado”.
Esta consolidación de precios altos se produce en un contexto en el que la inflación general se mantuvo en febrero en el 2,3%, según el dato adelantado del INE, una tasa idéntica a la del mes anterior, afectada al alza por los alimentos y bebidas no alcohólicas.
Fractura nutricional y brecha social
El encarecimiento de la comida ha provocado una grave fractura nutricional en la sociedad española. El estudio constata que las familias han reducido la compra de proteína de alta calidad, como el pescado fresco y la ternera, cuyo consumo ha caído cerca de un 12%.
Una mujer hace la compra en un supermercado
Como contrapartida, se ha disparado la adquisición de carbohidratos baratos y procesados, con un repunte del 8%.
El aumento de precios ha hecho que adquirir una ‘cesta saludable’ sea un 40% más caro que una ‘cesta básica’, obligando a los hogares con menores ingresos a optar por dietas menos nutritivas por razones económicas. Según el informe, esta situación podría traducirse en un aumento futuro de los gastos de salud debido a enfermedades relacionadas con la alimentación poco equilibrada.
Además, la inflación alimentaria actúa como un impuesto regresivo que castiga tres veces más a los hogares con menos ingresos, que destinan casi el 20% de su renta a comer, frente al 5% de las familias con rentas altas.
Esto se agrava en regiones como Extremadura, Andalucía y Canarias, con tasas de riesgo de pobreza superiores al 30%. En 2024, un 9,1% de la población ya manifestaba llegar a fin de mes con mucha dificultad.
Factores que impulsan la inflación
El análisis de EAE Business School también pone el foco en la cadena de distribución, un mercado con una alta concentración donde los cinco principales operadores controlan más de la mitad de la cuota.
Esta estructura, si bien ayudó a contener el primer golpe inflacionario, también contribuye a la fijación de precios, provocando que un producto multiplique su coste casi cuatro veces desde el campo hasta la mesa.
Mujeres en la nevera de carne de un supermercado local, Barcelona
La guerra en Oriente Medio impulsa la inflación global al encarecer el petróleo y el gas”
A esta situación estructural se suma el delicado contexto geopolítico internacional. Samer Ajour El Zein, autor del informe, señala que la tensión en Oriente Medio tiene un impacto directo. “La guerra en Oriente Medio impulsa la inflación global al encarecer el petróleo y el gas, con riesgo de disrupciones en el estrecho de Ormuz. Esto aumenta los costes de transporte, fertilizantes y energía, presionando al alza los precios de los alimentos y productos de consumo que llegan a la UE”, explica.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.