El código postal marca tu herencia: de cero a 65.000 euros de impuestos por el mismo patrimonio
La enorme diferencia en el impuesto de sucesiones entre autonomías provoca que heredar 500.000 euros pueda salir gratis o costar una fortuna

Publicado el
4 min lectura0:52 min escucha
Con presupuestos prorrogados y mientras se negocian modelos singulares y concesiones a Cataluña, el Estado busca nuevas vías de ingresos. Y una de ellas son las herencias.
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha deslizado la posibilidad de limitar las bonificaciones del impuesto de Sucesiones y Donaciones, es decir, que las comunidades que no castigan las herencias, lo hagan.
¿Tiene sentido este impuesto desde el punto de vista de la justicia fiscal? Aquí está el gran debate entre quienes consideran que es un impuesto injusto porque grava dinero y bienes que ya han pagado impuestos durante toda la vida: IRPF, impuestos municipales, IVA, patrimonio… Y cuando esa persona muere, el Estado vuelve a pasar por caja. Para muchos, es un doble o triple impuesto sobre el mismo esfuerzo. Otros, como la ministra, lo defienden.
Ahora mismo, recibir una herencia o una donación en España depende más del código postal que de su valor. La disparidad fiscal entre comunidades autónomas provoca que un mismo patrimonio tribute de forma radicalmente distinta.
Por ejemplo, por una herencia de 500.000 euros, que incluye una vivienda y ahorros, en Andalucía, Galicia o Cantabria no se paga nada y en Madrid apenas 500 euros, mientras que en Cataluña la factura puede elevarse hasta los 30.000 y en Asturias se dispara hasta los 65.000 euros, según ha explicado Luis Garvía, director del Máster en riesgos financieros de Comillas ICADE.
Las herencias medias, las más perjudicadas
Según el experto, esta situación no afecta a todos por igual. Luis Garvía señala que "pagarán las herencias medias, sin duda". Explica que, a diferencia de estas, "las grandes fortunas al final planifican fundaciones, seguros, estructuras internacionales" para optimizar su factura fiscal, algo que no está al alcance de la mayoría de los ciudadanos.
Pagarán las herencias medias, sin duda"
Director del Máster en riesgos financieros de Comillas ICADE
Un sistema sin "sentido económico"
Garvía es contundente sobre el impacto del modelo actual y su falta de lógica: "¿Tiene sentido económico? No". El director del máster de Comillas ICADE advierte de que esta alta fiscalidad en algunas regiones "acelera las renuncias a herencias, descapitaliza a las familias y rompe la transmisión patrimonial".
El choque entre Hacienda y las autonomías
Ante este panorama, una de las posibles soluciones que podría aplicar Hacienda sería fijar umbrales mínimos de tributación o establecer límites en las bonificaciones actuales. Sin embargo, esta idea choca con la postura de algunos gobiernos autonómicos, que ya han advertido de que no aceptarán una subida de impuestos, defendiendo que las competencias en esta materia son de las regiones.
El Gobierno no ha presentado aún una propuesta, pero las líneas podrían ir por fijar un suelo mínimo estatal, es decir, impedir que las comunidades puedan bonificar el impuesto al 99% o al 100%. Se habla de establecer un mínimo obligatorio de tributación, aunque sea bajo, para todos. Esto obligaría a regiones como Madrid, Andalucía, Canarias, Cantabria, Galicia o Valencia a subir el impuesto.
¿Consecuencia directa? Si no se incluyen ciertas excepciones a la hora de pagar el impuesto, como la transmisión de una vivienda habitual, o se fija una cantidad exenta, el impacto en rentas medias y bajas será innegable. Hacienda tendrá más recaudación, pero a costa de familias que hoy heredan una vivienda o unos ahorros sin pagar impuesto. Además, habrá menos autonomía fiscal real para las comunidades. Y, sobre todo, se estaría igualando por arriba, no por abajo.
Qué pasa si un heredero no puede pagar el impuesto
Uno de los principales problemas del Impuesto de Sucesiones, del que se habla poco, es que debe pagarse antes de poder recibir efectivamente la herencia. Mientras no se liquide el impuesto, el heredero no puede inscribir la vivienda en el registro, venderla ni disponer del dinero heredado.
Esto provoca que, en muchos casos, los herederos se vean obligados a pedir un préstamo, vender parte de los bienes heredados o incluso renunciar directamente a la herencia. La situación es especialmente habitual cuando se heredan viviendas sin liquidez, algo muy común en familias con patrimonio inmobiliario pero sin ahorros suficientes.
En las comunidades con una fiscalidad más elevada, este problema se traduce cada año en miles de herencias rechazadas, simplemente porque los herederos no pueden asumir el coste fiscal inicial.
Según datos del Consejo General del Notariado, en 2024 se registraron unas 348.000 transmisiones hereditarias, de las cuales 54.811 fueron rechazadas por los herederos, lo que equivale aproximadamente a una de cada seis herencias. La razón más citada en los estudios es la obligación de pagar el impuesto antes de poder disponer de los bienes heredados, lo que genera un círculo difícil de romper: si no se tiene liquidez para tributar, no se puede acceder a la herencia, y sin la herencia no hay recursos para pagar el impuesto.
Asturias es uno de los ejemplos más claros de lo que provoca que apenas haya bonificaciones en el impuesto, con una tasa de rechazo cercana al 23 %, una de las más altas de España. Los notarios apuntan a una combinación de alta fiscalidad y elevado nivel de endeudamiento de las herencias como principal causa del fenómeno.
No obstante, los expertos advierten de que no todas las renuncias se explican solo por el impuesto. En muchos casos influyen también las deudas asociadas a la herencia, como hipotecas pendientes, préstamos personales o cargas fiscales, que pueden hacer que el pasivo supere al valor real de los bienes heredados.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



