LITERATURA ITALIANA
Vincenzo Latronico: "Estamos sumergidos en un flujo de imágenes que nos determina la vida"
El escritor Vincenzo Latronico reflexiona en "Las perfecciones" sobre digitalización y gentrificación en las sociedades actuales, en una novela generacional, que ha ganado el Premio Mondello, está en proceso de traducción en diecisiete países, y forma parte de las seleccionadas al LXXVII Premio Strega.
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El escritor Vincenzo Latronico reflexiona en "Las perfecciones" sobre digitalización y gentrificación en las sociedades actuales, en una novela generacional, que ha ganado el Premio Mondello, está en proceso de traducción en diecisiete países, y forma parte de las seleccionadas al LXXVII Premio Strega.
El autor italiano, que vive en Berlín desde hace unos años, ha explicado este martes en rueda de prensa que en ningún momento ha pretendido escribir un ensayo, sino una obra de ficción, en la que muestra como el "flujo de imágenes" en el que cada uno de nosotros vive desde que se levanta y vuelve a la cama es algo que "determina nuestra vida interior".
Publicada en castellano y catalán por Anagrama, en la obra Latronico presenta a una pareja, Anna y Tom, jóvenes diseñadores que deciden instalarse en Berlín, donde creen que podrán hacer realidad sus sueños, como vivir sin ceñirse a convenciones, explorar nuevos espacios, encontrar su identidad.
El novelista, nacido en Roma en 1984 y que también ha vivido en Milán, ha comentado que llevaba muchos años dándole vueltas a intentar explicar "cómo nuestras vidas interiores han cambiado por la fagocitación de lo digital" que acaba determinando "la manera como nos relacionamos, las relaciones amorosas, la ideología política, la relación que establecemos con nuestra familia".
Sin olvidar, ha apuntado, que "a través de las redes sociales yo tengo una manera de verme a mí mismo", lo que no había ocurrido nunca antes.
Fue leyendo "Las cosas" de Georges Perec, que homenajea, que se dio cuenta de cómo podía convertir sus preocupaciones en literatura, porque allí se narra cómo una persona se puede describir a partir de su "consumismo", "de la relación que tiene con los objetos".
En "Las perfecciones" lo que hace es "definir a las personas en función de su relación con las imágenes".
En cuanto a la etiqueta de que se trata de una novela generacional, sostiene que su generación, en la treintena, "somos sensibles a determinados aspectos, porque si bien es cierto que hemos crecido en un mundo ya digital, tenemos recuerdos de un mundo anterior, donde había cabinas telefónicas".
"Tenemos una visión detallada, sin entrar en juicios de lo que es la era digital, en la que estamos plenamente inmersos", pero, a la vez, reflexiona, "tenemos ese contexto, más desdibujado, que nos trae recuerdos de nuestra niñez y adolescencia, con lo que en la novela intento trazar la trayectoria que nos ha llevado a hoy".
Ha rememorado que a los dieciséis años tenía una compañera en el instituto de Milán donde estudiaba, cuyo padre trabajaba en Londres y, de vez en cuando, le regalaba unos tejanos que "eran míticos porque no se podían encontrar en ningún otro sitio".
Ahora, a su juicio, "todo mejora de alguna manera, porque estos vaqueros los podemos encontrar en todas partes, incluso nos podemos emparejar a través de una plataforma y nuestra pareja puede que tenga más intereses en común que si nos hubiéramos conocido en un tren. En teoría, todo va a mejor, pero es más llano, menos único".
"Fue al entender esta idea que tuve la clave para empezar la novela. Con la digitalización es como estar viviendo una gentrificación interior", ha subrayado.
Todo ello puede "verse también en restaurantes que ahora trabajan con masa madre para hacer sus pizzas y esto es mejor que antes, pero luego caminas por determinados barrios de Barcelona, Milán, Berlín o Estocolmo y la experiencia, aunque de alta calidad, es parecida".
Este hecho, "no trae una nostalgia de una mitológica autenticidad y si algo pretende la novela es trasponer esta supuesta nostalgia de la autenticidad".
Intenta como escritor representar "esta sensación que noto de manera intensa, esta vaga nostalgia de que falta algo que sea realmente de verdad. A la vez, ¿qué es de verdad? Porque todo es de verdad", zanja el italiano. EFE
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