ARTE CONTEMPORÁNEO
Rossella Biscotti cuestiona los abusos del poder en su primera exposición en España
La artista italiana Rossella Biscotti cuestiona los usos y abusos del poder global en su primera exposición individual en España, en el centro Fabra & Coats de Barcelona, donde se exhibirá hasta el próximo 25 de febrero.
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La artista italiana Rossella Biscotti cuestiona los usos y abusos del poder global en su primera exposición individual en España, en el centro Fabra & Coats de Barcelona, donde se exhibirá hasta el próximo 25 de febrero.
Bajo el título "Cable City Dance Cable City Sea", Biscotti muestra en esta exposición todo aquello que vive al margen del discurso oficial, vinculando el arte con la historia, la arqueología, las ciencias ambientales, la geopolítica y el activismo.
La muestra ocupa dos plantas de la Fabra & Coats con dos grandes instalaciones: "The City", proyección multipantalla de una excavación neolítica; y "The Journey", una obra sonora sobre el Mediterráneo; y parte de la obra escultórica que las acompaña ha sido creada para la ocasión.
"The City" documenta el proceso de excavación de Çatalhöyük, en Anatolia (Turquía), un yacimiento neolítico de más de 9.000 años de antigüedad (7500-5700aC), considerado el casco urbano más antiguo y más grande encontrado hasta ahora.
Se trata de uno de los proyectos arqueológicos en curso más innovadores y ambiciosos, especialmente durante los 25 años (1993-2018) que corrió a cargo de Ian Hodder, uno de los máximos representantes de la escuela posprocesal o interpretativa.
En Çatalhöyük, Hodder puso en práctica sus teorías y metodología, que consistían, básicamente, en abrir la excavación a una interpretación múltiple gracias a un equipo muy diverso.
En la planta superior de la Fabra & Coats, la narración sin imágenes de "The Journey" sumerge al espectador en el mar, ampliando el rango acústico y metafórico de un bloque de mármol de Carrara de veinte toneladas que Biscotti hizo cargar en un barco mercante y que, después de tres días en una ruta simbólica entre Italia, Malta, Túnez y Libia, tiró en el mar.
El resultado es una composición inmersiva de ocho canales en la que se pueden apreciar todos los matices sonoros que unen las canteras de Carrara con uno de los puntos de tráfico marítimo más cruciales entre África y Europa, por donde pasan y mueren hoy miles de migrantes y por dónde han pasado y muerto pescadores y flotas navales, desde las guerras púnicas hasta la Segunda Guerra Mundial.
Las palabras de activistas como Khayreddine Debaya, del movimiento Stop Pollution Gabès, y Chamseddine Marzoug, fundador del Cementerio de los desconocidos, así como los objetos que acompañan el viaje sonoro, amplifican las implicaciones políticas, sociales o naturales del Mediterráneo.
Una obra conecta las dos plantas de forma invisible, "A Conductor", un gran cable reciclado de una central nuclear de Lituania, que dejó de funcionar en 2009 por las presiones de la UE.
En 2011 se subastaron algunos materiales de la central y Biscotti adquirió cables de cobre y plomo, que fundió para crear esta obra, instalada por primera vez en la 9 ª edición de Manifiesta en Genk (Bélgica) y que ahora ilumina el Centro de arte Fabra & Coats.
Con esta obra, Biscotti no solo señala los intereses escondidos que hay detrás de temas tan candentes como la guerra energética, la energía nuclear, la regulación ambiental y el reciclaje, sino que crea un pequeño cortocircuito en la institución artística.



