FESTIVAL SAN SEBASTIÁN
"Kuartk Valley", la asombrosa gesta del primer western vasco
Ana Burgueño
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Ana Burgueño
"Kuartk Valley" es un documental de Maider Oleaga que habla de otra película, del primer western vasco, una asombrosa gesta en la que se implicó todo un pueblo y que merecía que el cine la contara.
"Algo más que morir" es el título de ese filme amateur, resultado del empeño de un vecino del pequeño municipio alavés de Kuartango con alma de vaquero por hacer una película del oeste. Su particular "cómo se hizo", que Oleaga filmó en 2018 y 2019, se estrena en el 69 Festival de San Sebastián dentro de la sección Zinemira.
Relata cómo José Luis Murga no dudó en ponerse al frente de la dirección de "Algo más que morir", una tarea que compartió con su amigo Oier Martínez de Santos. El resto de los créditos los conforman más de un centenar de convecinos, que se embarcaron en una aventura que comenzó hacia 2007 y se alargó varios años.
"Es una historia fascinante, que casi nadie conoce y me da mucha pena", dice a EFE Maider Oleaga (Bilbao, 1976), que recuerda que "Algo más que morir" se estrenó de forma privada en 2014 en los cines Florida de Vitoria porque no tenía distribuidor. En el Almería Western Film Festival se hizo ese mismo año con el Premio del Jurado y el especial Almería Collection.
El protagonista es el propio Murga, que en las carnes del pistolero Dick Murray aparece al inicio del filme a lomos de su caballo ante un imponente paisaje. Suenan también las notas inconfundibles de lo que debe ser una banda sonora del género.
Son las únicas imágenes de la película que se muestran en "Kuartk Valley", ya que la pretensión de Oleaga no ha sido diseccionar "Algo más que morir", sino mostrar su proceso de rodaje, una hazaña que incluyó la construcción de un poblado del oeste en un terreno del remoto valle alavés.
"El objetivo era contar la historia de cómo se hizo y promover las ganas y el deseo de verla", señala la realizadora bilbaína, que digitalizó los brutos de las numerosas tomas falsas que se conservan del rodaje, auténticas joyas de archivo de aquel "making off".
Sorprende que tanta gente se entregase al proyecto, que vecinos de este municipio, que entre todos sus pueblos suma apenas 400 habitantes, se prestaran a actuar, a ponerse en la piel de Sally, Lilian Anderson, Red Cooper o el sheriff Miller a lo largo de un rodaje que tuvo varios parones.
"La gente de Kuartango es un poco así. Me da la sensación, y es una sensación mía, de que cuanto más loco era el sueño, más querían ayudar", señala la realizadora.
Oleaga cree además que uno de los factores para que el proyecto no se viniese abajo fue tener dos directores. "Cuando uno perdía el aliento, el otro estaba al lado para empujar", comenta.
"Tiene que ver además con el poso que para algunas generaciones atrás, incluida la mía, tienen los western. Igual con otra película también habrían ayudado, pero el hecho de que fuera del oeste suponía jugar a ser vaqueros, era algo muy atractivo para muchos de ellos. Y otros estaban ahí por amistad, por ayudar", añade.
La propia cineasta ha dado a su documental un tono de película del oeste porque quería que formalmente tuviera "esos ecos", no buscaba un "'cómo se hizo' al uso". Asimismo, en Kuartango se dio cuenta del "peso" que tiene allí el paisaje, "como en los western", por lo que decidió que el municipio fuera también "un personaje".
"He disfrutado mucho. Durante todo el proceso de producción y de documentación he visto más western que en toda mi vida, y mira que he visto desde pequeña", asegura la directora, fan de los clásicos del oeste, entre ellos "cualquiera de John Ford", y ahora también de los del "spaghetti western", los favoritos del vaquero alavés. "Me lo pasé bomba viendo los de Sergio Leone", afirma.
Sabe que, tras "Kuartk Valley", el público va a querer ver "Algo más que morir". Deben estudiar la manera más "eficaz" de hacerlo para una película que no ha seguido la ortodoxia de las producciones cinematográficas. EFE
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