JOSEP FONTANA

Fontana es despedido en ceremonia donde se recuerda su obra y su compromiso

El historiador y profesor emérito de la Universidad Pompeu Fabra Josep Fontana, fallecido ayer a los 86 años, ha sido despedido hoy por sus allegados, discípulos y universitarios en una ceremonia laica y sobria, donde se ha recordado su capacidad de trabajo y su compromiso social.

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 15:05

El historiador y profesor emérito de la Universidad Pompeu Fabra Josep Fontana, fallecido ayer a los 86 años, ha sido despedido hoy por sus allegados, discípulos y universitarios en una ceremonia laica y sobria, donde se ha recordado su capacidad de trabajo y su compromiso social.

Los historiadores Joaquim Albareda y Borja de Riquer, amigos suyos desde hace años, así como el editor Gonzalo Pontón, con quien trabajó estrechamente a lo largo del tiempo, han sido los encargados de glosar su figura, en un acto en el que también se ha escuchado música clásica.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau; el presidente del Consell Nacional de la Cultura i de les Arts (CoNCA), Carles Duarte; políticos como Xavier Domènech y David Fernàndez; editores como Xavier Folch y Montse Ayats e historiadores como Josep Maria Torras i Ribé, Jaume Claret, Carles Santacana, Josep Maria Fradera, Marc Andreu o Anna Sallés han asistido al acto en el tanatorio de Les Corts de Barcelona.

En su intervención, Albareda ha resaltado la capacidad de trabajo del fallecido, considerado un "maestro de historiadores", así como su "gran claridad expositiva" y que haya "marcado huella en la historiografía española y americana".

Tampoco ha olvidado que fue "un renovador de la historia" y su "compromiso social, inequívocamente de izquierdas", aunque "siempre crítico con el poder".

Asimismo, ha dicho que fue "una persona absolutamente comprometida con su país, con un catalanismo rotundo, que no necesitaba etiquetarse, de tan nítido como era".

El mismo Albareda ha desvelado hoy que Fontana acababa de terminar un nuevo libro sobre las transformaciones que sucedieron en Europa entre finales del siglo XVIII y las revoluciones liberales de mediados del siglo XIX, ya que, a pesar de la enfermedad, el catedrático estuvo trabajando hasta poco antes de morir.

Por su parte, Borja de Riquer ha sostenido que Fontana fue el autor de "una obra notable, con un gran impacto científico y social, una dimensión universal, surgido de un contexto catalán e hispánico".

A su juicio, algunos de sus libros, traducidos a una decena de lenguas, son hoy "clásicos" y ha subrayado que su influencia perdurará por un trabajo que se caracteriza por su "rigor científico, sus aportaciones sólidas y su compromiso con el país y la sociedad".

Un emocionado Gonzalo Pontón no ha obviado que Fontana fue un tímido, el "mejor historiador de la segunda mitad del siglo XX", alguien que siempre "luchó por una sociedad diferente, más justa y más igualitaria".

Al acabar la ceremonia, y a preguntas de los periodistas, la alcaldesa Ada Colau, que en las elecciones municipales encabezó una lista que cerraba simbólicamente Josep Fontana, ha dicho que lo "echará en falta" y que se trataba de "una persona extraordinaria, generosa, humilde, un pensador de nuestro presente, una de las voces más lúcidas, que daba pistas sobre cómo pensar nuestra historia".

Por otra parte, ha lamentado que en otoño no pueda recibir personalmente la medalla de oro de Barcelona, "una ciudad que quería mucho", pero ha avanzado que se celebrará un "acto póstumo, de homenaje ciudadano, lo más amplio posible", hacia octubre, en reconocimiento al historiador, que es visto por algunos de sus discípulos como Joaquim Albareda como el sucesor de Eric Hobsbawm.

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