LITERATURA PREMIO
César Carrasco conjuga suspense y terror y se alza con el Sierra i Fabra
"Los libros son una ventana que da a otro mundo donde puede pasar de todo", ha dicho este jueves en el instituto donde estudia en su localidad natal César Carrasco, el ganador del decimosexto premio literario Jordi Sierra i Fabra para Jóvenes al recogerlo por "Los impostores", que combina suspense y terror.,Carrasco (Totana, Murcia, 2003) se ha dirigido a los cerca de cien asistentes entre familiares, amigos, alumnos, profesores y el propio Sierra i Fabra, que han
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"Los libros son una ventana que da a otro mundo donde puede pasar de todo", ha dicho este jueves en el instituto donde estudia en su localidad natal César Carrasco, el ganador del decimosexto premio literario Jordi Sierra i Fabra para Jóvenes al recogerlo por "Los impostores", que combina suspense y terror.
Carrasco (Totana, Murcia, 2003) se ha dirigido a los cerca de cien asistentes entre familiares, amigos, alumnos, profesores y el propio Sierra i Fabra, que han asistido al acto en el patio de recreo del centro de secundaria Juan de la Cierva y Codorniú.
"Este tío es Stephen King a tope", ha apuntado Sierra i Fabra, quien ha reconocido que los adolescentes de hoy son "muy dramáticos", ya que siempre buscan hilos argumentales violentos "que se sustentan en robos, asesinatos, violaciones o secuestros que enriquecen la historia".
"Los impostores", una primera novela que ha cautivado al mecenas de premio que publica la editorial SM, es según su autor una novela "que trata los trastornos psicológicos más intensos", con giros dramáticos que siempre mantienen al lector al acecho y cuya inspiración radica en el libro de King "El resplandor".
Cuenta la historia de dos hermanos que se pierden en un bosque de algún lugar remoto de Estados Unidos y son recogidos por un hombre que los lleva a su casa, en la que se encuentran con el hijo del matrimonio, un chico muy extraño que cree que sus padres son unos impostores.
Un jurado compuesto por Berta Márquez (SM) y los escritores Elena O'Callaghan, Arturo Padilla (premiado en 2006), África Vázquez (ganadora en 2008) y Pep Durán la ha calificado de "arriesgada, capaz de atrapar desde el comienzo, con un final inesperado y una narrativa sugerente que interpela de manera constante al lector llenándolo de dudas y preguntas hasta la última página".
Por todo ello, la editora, Alejandra García, ha dicho que cuando el libro llegó a sus manos sintió "cómo la historia fluía", por lo que solo hubo que "retocar tres cosas" para lograr el gran impacto que genera esta novela en el lector, quien termina viéndose imbuido en "una auténtica experiencia vital".
Carrasco empezó a escribir la obra en la época más dura del confinamiento, la pasada primavera, y había empezado a escribir otra historia para postularse el año que viene por si este no tenía suerte, pero no le ha hecho falta terminarla.
Tras ocurrírsele la idea para la novela viendo una serie en la que una madre envenena a su hija, este estudiante de Humanidades quiere ser profesor de lengua y seguir escribiendo, aunque uno de sus sueños después de publicar su primer libro es hacer un buen guion de cine.
En la edición del premio de este año fueron finalistas "Balas perdidas", de Marta Lladós (El Masnou, Barcelona), y "Nieve en primavera", de Lucía Feduchy (Alcobendas, Madrid).



