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EL ALBERO | Editorial

ILP taurina: políticos retratados

Será noticia el próximo mes de marzo, pero en el mundo del toro se ha adelantado. Hay fumata blanca. En este caso por la aprobación de la Iniciativa Legislativa Popular que pretende convertir la Fiesta de los Toros en Bien de Interés Cultural en toda España. Primera lectura: positiva, quien lo duda. Que de aquí y en las próximas décadas, la fiesta de los toros no pueda ser prohibida en ningún punto de nuestro país es un dato objetivamente a valorar. La lucha emprendida hace meses por la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña con Luis María Gibert ha tenido sus frutos. Desde aquí nuestra enhorabuena. Que la perseverancia de un grupo de aficionados anónimos haya llegado hasta el congreso de los diputados tras conseguir más de medio millón de firmas y que se haya admitido a trámite en el Congreso tiene un valor incalculable. Pero también la sesión parlamentaria vivida este martes en el congreso dejó sus sombras. Una vez más, no se supo defender con datos claros y concisos la importancia de la tauromaquia en nuestra economía. No se supo negar con argumentos la falacia de la izquierda y de los nacionalistas de que el toreo sólo busca la subvención de los poderes públicos. Mentira. Los toros son fuente generadora de ingresos para el estado, no de gasto. Y eso, no quedo medianamente claro. Para defender la Fiesta, el diputado popular Juan Manuel Albendea tiró de frases hechas, retórica vacía y de la larga y tópica lista de intelectuales aficionados a los toros. Vamos, que faltó la tan manida afición de Joaquín Sabina como pope progre para defender la existencia y vigencia de la Fiesta. Quien sí supo plantar cara a la indigencia moral de los nacionalistas catalanes fue Toní Cantó, diputado de UPyD. Les sacó los colores sobre su doble moral sobre toros no, bous al carrer sí. Del PSOE no se esperaba nada y así ocurrió. Su cobarde ambigüedad le dejó con las vergüenzas al aire. La abstención fue su respuesta al mundo de los toros. Por no enfadar a los diputados del PSC, dejó en la estacada a los miles de aficionados que son votantes suyos y a los cientos de cargos socialistas que pueblan los callejones de las plazas de toros por toda la geografía nacional haciendo gala de su afición o de sus ganas de figurar. Ahora, la ILP pasará a manos de la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados, que abrirá un plazo de una semana para la admisión de enmiendas. Una vez recibidas, la Comisión se reunirá para debatir sobre ellas y elaborar un texto provisional, que será enviado a la Comisión de Cultura del Senado. De nuevo se repetirá el plazo de enmiendas y, en el caso de no presentarse ninguna, el texto del Congreso entrará a formar parte del Boletín Oficial del Estado en concepto de ley. La vuelta de los toros a Cataluña, siendo prudentes, parece estar más cerca. Pero habrá que estudiar también el tema competencial con las comunidades autónomas. Y desde el Gobierno Catalán ya se ha dicho, que de momento no dan su brazo a torcer y la Monumental seguirá cerrada. Por lo que se antoja fundamental el fallo del Tribunal Constitucional sobre la posible inconstitucionalidad de la ley abolicionista catalana. Sólo ahí, la guerra estará ganada.