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Estrenos de cine

Las críticas de los estrenos de la semana con Jerónimo José Martín
Imagen de la película Jason Bourne
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Jason Bourne **** (7,5)

 

Director: Paul Greengrass. Intérpretes: Matt Damon (Jason Bourne), Alicia Vikander, Julia Stiles (Nicky), Tommy Lee Jones (Robert Dewey), Vincent Cassel, Ato Essandoh, Riz Ahmed (Aaron Kalloor). Guion: Paul Greengrass, Christopher Rouse y Matt Damon, basado en los personajes literarios creados por Robert Ludlum. Producción: Matt Damon, Gregory Goodman, Paul Greengrass y Frank Marshall para Universal Pictures. Música: David Buckley y John Powell. Fotografía: Barry Ackroyd. Dirección artística: Paul Inglis y Mark Scruton. Montaje: Christopher Rouse. Diseño de producción: Paul Kirby. Vestuario: Mark Bridges. País: USA. Año: 2016. Distribuidora: Universal. Duración: 123 min. Género: Thriller. Público apropiado: Jóvenes. Contenidos (de0 a4): Acción 4 | Amor 1 | Lágrimas 1 | Risas 0 | Sexo 0 | Violencia 1


En 2002, una modesta película de acción rompía las taquillas de todo el mundo, lanzaba a Matt Damon al estrellato y entusiasmaba a la crítica por su contundente renovación realista y políticamente comprometida del cine de espías. Se trataba de El caso Bourne, un filme con ecos de Los tres días del cóndor y French Connection 1 y 2, dirigido por Doug Liman y basado en varias novelas del también neoyorquino Robert Ludlum.


Más tarde, la franquicia se consolidó y hasta dio un salto cualitativo en El mito de Bourne y El ultimátum de Bourne gracias a la trepidante puesta en escena del inglés Paul Greengrass, que ya había mostrado la potencia de su estilo en Bloody Sunday (Domingo sangriento) y después la confirmó en United 93, Green Zone y Capitán Phillips. Tras la notable pero discutida bifurcación de El legado Bourne, dirigida por Tony Gilroy y protagonizada por Jeremy Lenner a partir de la novela de Eric Van Lustbader —continuador de las novelas de Robert Ludlum tras su muerte en 2001—, ahora la saga recupera su lustre y vigor en Jason Bourne, de nuevo con Greengrass tras la cámara y con Matt Damon como protagonista, coguionista y productor.

Para bien y para mal, Jason Bourne repite el ritmo frenético de sus antecesoras, así como su medida fórmula de acción, intriga, romance y crítica política y social, al compás esta vez de la música de David Buckley y John Powell. Esta repetición es para mal porque su guion sólo añade una ligera intriga en torno a la sinuosa agente de la CIA —interpretada con personalidad por Alicia Vikander— que obliga a Bourne a salir a la luz desde su sórdido ocultamiento. Y es para bien, porque Greengrass vuelve a desplegar su apabullante capacidad para las secuencias de acción, especialmente en la inacabable y tensísima persecución en Atenas durante una violenta manifestación antisistema, y en la aparatosa mascletá final por las calles de Las Vegas. Todo ello, sin impulsar o renovar demasiado el proceso de autodescubrimiento y culpabilidad del amnésico ex sicario, ni las constantes críticas al inmoral e ilegal intervencionismo internacional de las agencias secretas estadounidenses.

En fin, otra más de Bourne, tan violenta, inverosímil, impactante y entretenida como las anteriores, que gustará a los muchos seguidores de la franquicia —entre los que me incluyo—, dejará fríos a sus escasos detractores y volverá a ser un taquillazo mundial. Que siga, pues, el binomio Greengrass-Damon. Jerónimo José Martín.

Miles Ahead *** (6)

 

Director: Don Cheadle. Intérpretes: Don Cheadle (Miles Davis), Ewan McGregor (Dave Brill), Michael Stuhlbarg (Harper Hamilton), Emayatzy Corinealdi (Frances Taylor), Lakeith Lee Stanfield, Morgan Wolk (Erica), Austin Lyon (Justin). Guion: Steven Baigelman y Don Cheadle. Producción: Robert Ogden Barnum, Don Cheadle, Pamela Hirsch, Darryl Porter, Daniel Wagner, Vince Wilburn Jr. y Lenore Zerman para Bifrost Pictures, Crescendo Productions y Naked City Films. Música: Herbie Hancock. Fotografía: Roberto Schaefer. Dirección artística: Korey Washington. Montaje: John Axelrad y Kayla Emter. Diseño de producción: Hannah Beachler. Vestuario: Gersha Phillips. País: USA. Año: 2015. Distribuidora: Sony. Duración: 100 min. Género: Drama. Público apropiado: Jóvenes-adultos. Contenidos (de0 a4): Acción 1 | Amor 2 | Lágrimas 0 | Risas 0 | Sexo 1 | Violencia 0

Tras convertirse en una de las más grandes estrellas del jazz, Miles Davis (Don Cheadle) desaparece repentinamente de la escena pública entre 1975 y 1980, supuestamente para componer un nuevo álbum, en el que dará a un giro a su carrera musical. En realidad, está atrincherado en su casa, con la cadera destrozada, la voz entumecida por las drogas y los analgésicos, y la mente atormentada por los fantasmas de su pasado, sobre todo por su romance con la bailarina Frances Taylor (Emayatzy Corinealdi). Así lo descubre enseguida un avispado reportero musical, Dave Braden (Ewan McGregor), supuestamente de la revista The Rolling Stone, que ayuda a Davis a recuperar la última grabación del artista, que ha sido robada por un mafioso.

Tiene fuerza esta semblanza parcial de la vida de Miles Davis (1926-1991), producida, escrita, dirigida y protagonizada por el actor afroamericano Don Cheadle, que llevaba años impulsando este proyecto. Desde luego, él mismo se luce en su portentosa caracterización de Davis, en la dirección de los demás actores —sobre todo de un casi irreconocible Ewan McGregor— y en la generosa selección de temas musicales del mítico trompetista, completada con varias buenas canciones originales, en cuya composición ha participado el propio Cheadle.

Menos elogios merece el guion, suficientemente entretenido y emotivo, pero deslavazado en sus idas y venidas en el tiempo, desconcertante en sus cambios de tono, demasiado gamberro en la subtrama del robo de la grabación y sórdido en su recreación de las fragilidades mentales y sexuales de Miles Davis, mostradas a veces de un modo muy explícito. Queda en todo caso un retrato sugestivo, que gustará especialmente a los aficionados al jazz o, mejor, a la “música social”, como la denominaba el propio Davis. Jerónimo José Martín.

Zipi y Zape y la Isla del Capitán *** (6)

Director: Oskar Santos. Intérpretes: Teo Planell (Zipi), Toni Gómez (Zape), Elena Anaya (Señorita Pam), Iria Castellano, Máximo Pastor, Ana Blanco de Córdova, Fermí Reixach (Jaime), Jorge Bosch (Padre), Carolina Lapausa (Madre), Goizalde Núñez (Sor Enriqueta), Juan Codina (Salomón). Guion: Oskar Santos y Jorge Lara, basado en los cómics de José Escobar. Producción: Fernando Bovaira, Simón de Santiago, Francisco Ramos y Koldo Zuazua para Zeta Cinema, Antena 3 Films. Música: Fernando Velázquez. Fotografía: Daniel Sosa Segura. Dirección artística: Hedvig Kiraly. Montaje: Carolina Martínez Urbina. Diseño de producción: Juan Pedro De Gaspar. Vestuario: Andrea Flesch y Sonia Grande. País: España. Año: 2016. Distribuidora: Walt Disney. Duración: 100 min. Género: Aventuras. Público apropiado: Todos. Contenidos (de0 a4): Acción 3 | Amor 2 | Lágrimas 0 | Risas 1 | Sexo 0 | Violencia 0

Durante la Navidad, Zipi y Zape (Teo Planell y Toni Gómez) la lían otra vez, y son castigados sin vacaciones de verano. Así, durante el estío viajan con sus padres (Carolina Lapausa y Jorge Bosch) a una bella y extraña isla, donde la siempre animosa Señorita Pam (Elena Anaya) dirige un internado de niños difíciles. Al día siguiente, los padres de Zipi y Zape desaparecen misteriosamente, y los chavales comprenden enseguida que algo turbio se oculta en ese idílico paraíso sin reglas.

A pesar de su nula fidelidad a los cómics originales de José Escobar y de su tosco retrato de una monja loca —que manía con meter referencias religiosas negativas—, esta película familiar resulta divertida, entretenida e imaginativa en su descarada imitación de Los Goonies y otras aventuras juveniles de los años 80 del siglo pasado. La realización del bilbaino Oskar Santos (El mal ajeno, Zipi y Zape y el Club de la Canica) es fluida, y las interpretaciones son bastante buenas, al igual que los vistosos efectos visuales y la variada banda sonora de Fernando Velázquez, que refleja el cóctel de géneros de la película. La sucesión de aventuras fantásticas se enriquece con una visión positiva de la maternidad, la paternidad y la filiación, y con una crítica certera al Síndrome de Peter Pan, tan extendido en nuestros días. Jerónimo José Martín.

Pastel de pera con lavanda Le goût des merveilles ** (5,5)

 

Director y guionista: Éric Besnard. Intérpretes: Virginie Efira, Benjamin Lavernhe, Lucie Fagedet, Léo Lorléac’h (Félix Legrand), Hervé Pierre (Jues), Hiam Abbass (Dra. Mélanie Ferenza), Laurent Bateau (Paul), Natalie Beder. Producción: Patrice Ledoux, Michel Seydoux para Pulsar Productions, Caméra One. Música: Christophe Julian. Fotografía: Philippe Guilbert. Montaje: Yann Dedet. Diseño de producción: Bertrand Seitz. Vestuario: Elisabeth Rousseau. País: Francia. Año: 2015. Estreno en Francia: 16 de diciembre de 2015. Distribuidora: Surtsey Films. Estreno en España: 29 de julio de 2016. Duración: 100 min. Género: Comedia. Público apropiado: Jóvenes. Contenidos (de0 a4): Acción 0 | Amor 3 | Lágrimas 1 | Risas 1 | Sexo 0 | Violencia 0

En el corazón de la Provenza, Louise (Virginie Efira) cría sola a sus dos hijos e intenta mantener a flote el negocio familiar, de perales y lavanda, al borde ya de la quiebra. Un día casi atropella a un desconocido, Pierre (Benjamin Lavernhe), un tipo singular, matemático genial pero casi autista, que huye de alguien.

Esta tragicomedia romántica del francés Éric Besnard (La sonrisa del payaso, Cash, 600 kilos de oro puro) se ve con cierto agrado, sobre todo por el buen rollo de su argumento y las brillantes interpretaciones de los dos protagonistas. Pero acaba pesando su irregularidad narrativa, algún que otro histrionismo de Benjamin Lavernhe —de la Comédie-Française— y su ligereza de fondo, de escasa hondura dramática y nula trascendencia religiosa. Jerónimo José Martín

Malas madres Bad Moms * (3)

 

Directores y guionistas: Jon Lucas y Scott Moore. Intérpretes: Mila Kunis (Amy Mitchell), Kristen Bell (Kiki), Kathryn Hahn (Carla), Annie Mumolo (Vicky), Jada Pinkett Smith (Stacy), Christina Applegate (Gwendolyn), Eugenia Kuzmina (mamá rusa), Emjay Anthony (Dylan), Christina DeRosa, Jay Jablonski (Braden), Billy Slaughter (Dr. Lars), Mike R. Moreau, Hawn Tran. Producción: Bill Block y Suzanne Todd para Block Entertainment, Merced Media Partners, PalmStar Media y STX Entertainment. Música: Christopher Lennertz. Fotografía: Jim Denault. Montaje: James Thomas. Diseño de producción: Marcia Hinds. Vestuario: Julia Caston. País: USA. Año: 2016. Distribuidora: Diamond Films. Duración: 101 min. Género: Comedia. Público apropiado: Adultos. Contenidos (de0 a4): Acción 0 | Amor 1 | Lágrimas 1 | Risas 1 | Sexo 1 | Violencia 0

Jon Lucas y Scott Moore se dieron a conocer como guionistas de Resacón en las Vegas, imitadísima película que marcó un antes y un después en el ámbito de las comedias desmelenadas. Ahora aplican la misma fórmula discutible en Malas madres, donde llevan al extremo el descontento de tantas mujeres antes las dificultades que les ponen sus propios maridos, sus empresas y la sociedad en general para compatibilizar su trabajo fuera del hogar con su dedicación a su marido y a la educación de sus hijos.

Como la mayoría de las madres modernas, Amy (Mila Kunis) cuida de todos menos de sí misma. Su vida es perfecta: un matrimonio feliz, hijos de sobresaliente, una casa preciosa y un pelo perfecto los 365 días del año. Colabora en todas las actividades de la escuela de sus hijos, mientras mantiene su carrera profesional. Y, además, hace que todo parezca fácil. Pero todo eso es solo apariencia, y Amy estalla y arrastra a otras dos madres a un atracón de locura y desenfreno. Pero accidentalmente se cruzan con la líder de la asociación de padres y madres, una devota del ideal de “madre perfecta”.

El planteamiento de esta película es interesante, y decanta en alguna idea sugerente, sobre todo en sus certeras críticas a esas madres perfectas que dinamitan la felicidad de sus hijos y de su marido, o en esos testimonios reales de los créditos finales, donde las actrices protagonistas dialogan con sus verdaderas madres. Pero son las excepciones dentro de un bombardeo de zafiedades, bromas escatológicas y sexuales, caricaturas crueles —sobre todo de varones— y banalizaciones —del divorcio, de la ideología de género…—, que acaban resultando muy irritantes, sobre todo en su hedonismo radical y cutre, difícilmente compatible con la responsabilidad en el ejercicio de la maternidad que parece defenderse en el desenlace. Jerónimo José Martín.

La mina The Night Watchman * (3)

 

Director y guionista: Miguel Ángel Jiménez. Intérpretes: Matt Horan (Jack Mainfield), Kimberley Tell (Alma), Jimmy Shaw, Denis Rafter. Producción: Edmundo Gil, José Luis Olaizola y Juan Antonio Sainz de Vicuña para Impala Producciones y Televisión Española (TVE). Música: Mendo y Fuster. Fotografía: Gorka Gómez Andreu. Diseño de producción: Ion Arretxe. País: España. Año: 2016. Distribuidora: Vercine. Duración: 96 min. Género: Terror. Público apropiado: Adultos. Contenidos (de0 a4): Acción 1 | Amor 1 | Lágrimas 0 | Risas 0 | Sexo 2 | Violencia 2

Tras pasar dos años en la cárcel, Jack (Matt Horan) regresa a casa dispuesto a recuperar la confianza de su familia, especialmente la de su mujer Alma (Kimberley Tell) y su hijo Raymond. Su hermano mayor, Mike (Jimmy Shaw), un fundamentalista cristiano, le propone trabajar como vigilante nocturno en la vieja mina abandonada del pueblo. Para Jack este trabajo supone el principio de su nueva vida. Pero la mina oculta terribles secretos.

Aunque goza de una cierta personalidad visual, este tercer largometraje como director del español Miguel Ángel Jiménez (Ori, Chaika) se va hundiendo poco a poco, desde una artificiosa y sórdida atmósfera de integrismo religioso hasta un desagradable desenlace de terror gore, entre los que deambulan unos personajes sin alma y, en general, mal interpretados, que dejan al espectador fuera de sus conflictos. Unos dilemas, además, aparentemente profundos, pero que repiten los mil y un tópicos sobre el profundo Sur de Estados Unidos y sobre la religión como supuesto enemigo de la alegría de vivir. Jerónimo José Martín.

Boye ** (4,5)

 

Director y guionista: Sebastián Arabia. Interviene: Gonzalo Boye. Producción: Sebastián Arabia para Indie Cinema. Fotografía: Ernesto Felipe Díaz. Dirección artística: Zaida Jiménez, Ana Palazón. Montaje: Sebastián Arabia. País: España. Año: 2016. Distribuidora: Indie Cinema. Duración: 135 min. Género: Documental. Público apropiado: Jóvenes-adultos. Contenidos (de0 a4): Acción 0 | Amor 1 | Lágrimas 1 | Risas 0 | Sexo 0 | Violencia 0

Un tono demasiado hagiográfico e ideológico, y la falta de un serio contrapunto crítico se han convertido en los defectos dominantes de los documentales del madrileño Sebastián Arabia. Ya lo fueron en Un largo invierno —larga entrevista con la activista Pilar Manjón— y en La tinta negra, encendida defensa del juez Baltasar Garzón cuando el Tribunal Supremo abrió una investigación judicial tras imputarle por prevaricación. Ahora reincide en esas fragilidades en Boye, larguísima entrevista-reportaje sobre Gonzalo Boye, abogado, empresario y editor de la ácida y sarcástica revista Mongolia, que en los años 90 del siglo pasado fue condenado por colaborar con ETA en el secuestro del empresario Emiliano Revilla.

Como Boye habla bien, captan la atención del espectador sus esfuerzos por defender su inocencia respecto a los cargos que le llevaron a pasar ocho años a la cárcel, así como los relatos de su participación como abogado en juicios tan mediáticos como el 11-M, el caso Bárcenas, la defensa del ex asesor de NSA Edward Snowden o la querella que lideró contra la administración de George W. Bush, por la existencia de la cárcel de Guantánamo, entre otros muchos. Además, acierta Arabia al ilustrar y romper esas largas peroratas con poderosas imágenes de archivo, que elevan el nivel del filme. Sin embargo, sólo quien sepa mucho de esos temas puede juzgar la hondura y veracidad de sus enfoques, algunos políticamente incorrectas. Y, desde luego, el común de los mortales hubiéramos agradecido una mayor sobriedad verbal y más declaraciones de contraste crítico, especialmente en lo referente al tono grosero, obsceno e irreverente de la polémica revista Mongolia. Jerónimo José Martín.

 

 

 

 

 

 

 

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