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TOROS | Cristian Ortega, de vacío

Dos orejas para Rivera y una para El Capea en La México

El duodécimo festejo de la Temporada Grande en la Monumental de México se saldó este domingo con el triunfo del diestro azteca Fermín Rivera, que desorejó a su primer toro de San Mateo. El español El Capea, en una decorosa tarde, paseó un apéndice.
Fermín Rivera con las dos orejas obtenidas este domingo en...
Fermín Rivera con las dos orejas obtenidas este domingo en La México. SUERTE MATADOR

México DF (México), domingo 6 de enero de 2013. 12ª de Temporada. Un quinto de entrada. Toros de San Mateo bien presentados pero complicados en comportamiento y dignos por la edad que aparentaban. Cristian Ortega, palmas y pitos. El Capea, oreja y silencio. Fermín Rivera, dos orejas y palmas. Ante el lote más complicado de la tarde le vimos al capitalino Cristian Ortega quien puso banderillas con mucha voluntad e igual desacierto. Con la muleta sudó tinta china para terminar por meterle un espadazo habilidoso y efectivo a su enemigo. En el cuarto, el más complicado del encierro, lo pasó en repetidas ocasiones pero solo por el lado derecho, viéndose con decisión pero poco fijo de pies por lo que la gente se metió fuerte con él y hasta llegó a recriminarle con gritos de” toro, toro”. Mato de un sartenazo tendido. Escuchó un aviso y perdió la cabeza al descabellar lo que hizo enfadar aún más a los tendidos. La gente ovacionó absurdamente al toro en el arrastre. Se retiró entre abucheos. El salmantino Pedro Gutiérrez Lorenzo “El Capea” en su primero le pudo al viento y le echó valor para acomodarse en algunos derechazos. Mató de entera traserilla que le valió cortar una oreja. Con el quinto, otro complicado de San Mateo, “El Capea” hizo lo que pudo y poco se acomodó. Pinchó en su primera oportunidad y posteriormente pegó una efectiva estocada entera en buen sitio. Se retiro en silencio. El potosino Fermín Rivera, torero de dinastía. De inicio no se mostró muy cómodo sin embargo,  frente a su débil primero y gracias a su obstinada voluntad, logró buenos naturales coreados por el tendido. Terminó su faena con elegantes medios pases por abajo y mató de una muy buena estocada entera en buen sitio cortando dos orejas entre el júbilo popular. En el que cerró plaza, un toro muy violento, Fermín trató de templarlo pero poco logró, pues las condiciones del toro no se prestaron. Mató de tres cuartos tendidos y un descabello. Se retiró entre aplausos.

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