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La otra cara de Sevilla en la Expo 92: Encarna Sánchez visitó los barrios en riesgo de exclusión social

La exposición universal puso a la capital hispalense en el centro de todos los focos

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José Melero Campos
@ImparablesCope

Redactor y presentador del programa "Imparables Cope".

Encarna Sánchez/José Melero Campos

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 01:22

Sevilla vio cumplido su sueño de ser el centro de todos los focos durante la Expo del 92. La mascota de la exposición universal, Curro, se convirtió en el mejor embajador de la capital hispalense. Desde el 20 de abril y hasta el 12 de octubre, los sevillanos vieron recorrer por las calles donde transitan a cientos de mandamases a nivel nacional y mundial. Nadie quería perderse la cita para la que la ciudad llevaba más de una década preparándose mediante la transformación de sus infraestructuras. Se crearon nueve puentes, se procedió a la apertura de una de las arterias principales de Sevilla como es la calle Torneo, la reapertura del río en Chapina, la construcción de la estación de trenes 'Santa Justa' y, como gran hito, la implantación por primera vez en España de la alta velocidad, el AVE Madrid-Sevilla.

Pero no todo era oro lo que relucía en la capital andaluza. Hubo realidades que se pretendieron ocultar, como la situación de marginalidad y exclusión en la que vivían los vecinos de los barrios periféricos. Es la otra cara de la Expo, de la que COPE no quiso ser ajena. Una preocupación que mostró el programa de las tardes de esta casa por aquellos años, 'Directamente Encarna', que con maestría presentaba y dirigía Encarna Sánchez.

Con motivo de la Expo, el programa envió un equipo de enviados especiales a Sevilla. Entre ellas se encontraba la periodista Peña Navarro, que se refería a la ciudad como "un espacio nuevo, preparado para el futuro, con grandes infraestructuras que hace que sea una ciudad cómoda. Sevilla huele a azahar. La Giralda está engalanada de banderas.”

Pese a esta agradecida intervención inicial, la enviada especial alertó de que también existía la otra Sevilla, más desdichada. Prueba de ello fue a comienzos de octubre de 1992, cuando se procedió a conmemorar a los tres comisarios de la Expo. Durante el acto, algunos de los asistentes arremetieron contra quien por aquel entonces ostentaba la alcaldía de la ciudad, Alejandro Rojas Marcos, que fue elegido primer edil en los comicios municipales de 1991 por el Partido Andalucista. Había cierto descontento por su gestión. Fueron los años en los que la crisis económica acuciaba. Ante este ambiente de presión, Rojas Marcos no se quedó callado: “¿Dónde queréis que me vaya, fuera de Sevilla? ¡Ni muerto! Después del acto, si quieren, me reuniré con ustedes."

Una tensión que no quedó ahí, ya que el propio regidor sevillano afeó al Gobierno de Felipe González, representado en aquel acto por el ministro de Administraciones Públicas, Juan Manuel Eguiagaray, que el Ejecutivo secundara aquellas movilizaciones: “Señor ministro, por favor, pregúntele al señor González si esta es la manera que tiene el PSOE de entender el respeto que Sevilla merece.”

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