Epitafios que te sorprenderán o te arrancarán una sonrisa

Hacemos un repaso de los epitafios que deberían ser conocidos por sí mismos: hilarantes, extraños, curiosos.

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Mercedes Muñoz de la Peña
@Mercedesmps

Redactora COPE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 23 ago 2019

Desde el momento en que nacemos, por más irónico que parezca, lo único que tenemos seguro en la vida es la muerte. A pesar de eso, las personas siempre buscamos la manera de hacer que el tiempo en la tierra valga la pena, que tenga un significado y dejar una huella para los que vienen detrás.

Hablaremos de la muerte en su versión más cómica y nos pondremos en el lugar de las personas que hacen de algo que es trágico para muchos, un hecho anecdótico, gracioso y digno de recordar. Se trata de los epitafios que, para aquel que no lo sepa, es la dedicatoria que se pone en las lápidas, placas o tumbas para honrar al difunto.

No solo se trata de las últimas palabras de alguien sino una frase sintética y pensada con cautela para que quede para la posteridad en resumen de lo que fuimos. Hablaremos de los epitafios de personajes célebres españoles y recordaremos con humor algunos anónimos que deberían ser conocidos por sí mismos: hilarantes, extraños, curiosos.

Hemos salido a la calle para saber qué opinan los españoles sobre esta práctica y qué tienen pensado poner en sus lápidas, algo que les caracterice o un hecho anecdótico que les haya marcado en su vida.

EPITAFIOS DE PERSONAJES CÉLEBRES ESPAÑOLES

Desde el escritor Enrique Jardiel Poncela, pasando por el humorista Miguel Guila, hasta el pintor Miguel Collantes, hagamos un repaso de nuestros favoritos:

El dramaturgo, escritor, guionista y articulista español, Antonio Gala, demostró que en pocas palabras se puede decir mucho. La elección de su epitafio fue: “Murió vivo”. Como curiosidad decir que se consideraba que los más cortos eran los mejores, ya que se buscaba que los caminantes pudieran leerlos fácilmente al pasar. 

Inolvidable es el del autor teatral Miguel Mihura "Ya decía yo que ese médico no valía mucho" Este escritor y periodista español era hipocondríaco, además de ser una de sus características principales la ironía, así que está todo dicho. Es algo que dijo y pensó mucho pero no consta en su lápida.

Por el contrario, el escritor español Enrique Jardiel Poncela se mostró muy práctico en su epitafio: "Si queréis los mayores elogios, moríos". Una forma de darnos a entender que en la vida muchas veces damos las cosas por hecho y no agradecemos todo lo que deberíamos. Sin embargo, sí recordamos continuamente cuando a una persona no se encuentra entre nosotros.

El mayor recuerdo de Miguel Gila y la forma de representar su humor era mediante monólogos al teléfono. Para la memoria ha quedado la famosa muletilla: "¡Que se ponga!" durante sus fingidos diálogos telefónicos. De ahí su epitafio: “¿Es la vida? Que se ponga”.

“Quien resiste gana” fue el epitafio por el que optó el Nobel de literatura Camilo José Cela

EPITAFIOS ANÓNIMOS

Aquí bajamos el telón a nuestro breve recorrido sobre epitafios célebres y damos paso a los  los epitafios más singulares, creativos y a veces procaces de la historia de España.

  • «Al fin polvo", epitafio en la tumba de una solterona en el cementerio de Madrid. Es una de las ocurrentes frases que seleccionamos en lápidas de personas que se tomaron con humor lo que la mayoría vemos con temor.
  • “El difunto pesaba 140 kilos y a lo largo de su vida hizo bastante dietas que no dieron resultado. De ahí a que su epitafio fuese: «Por fin me quedé en los huesos”.
  • «Aquí descansa mi querida esposa. Señor recíbela con la misma alegría con la que yo te mando”
  • «Aquí yace mi mujer, fría como siempre”.
  • «Lo puso un marido en la tumba de su suegra: Aquí yaces y yaces bien, tú descansas y yo también".
  • « Diego aquí reposa, en su vida no ha hecho otra cosa»
  • «Lo puso un marido en la tumba de su suegra: "Tanta paz encuentres, como tranquilidad me dejas".
  • «Adiós, si no os llamo es que todo va bien.
  • «En el cementerio de la Almudena de Madrid: «Aquí estoy con lo puesto, y no pago los impuestos».
  • «Estos días se me están haciendo eternos”.
  • «¿Veis como me dolía?”.
  • «La pereza en su máxima expresión”.
  • «Aquí yace Juan García, que con un fósforo un día, fue a ver si gas había….¡y había!
  • «Crió cuatro preciosas hijas con un sólo baño y aún así hubo amor" Este difunto fue muy consciente, sin duda, de lo que supone albergar en un hogar a cuatro mujeres que se pelean por un hueco frente al espejo del baño. Claro, la lucha por peinarse hiere tanto como une y, parece ser, al final las cuatro hermanas se quisieron mucho, y el padre descansó, pues, en paz.
  • «No llores hombre… que no tardas en alcanzarme.

No cabe duda que tener un buen epitafio es una de las mejores formas de seguir existiendo. Las palabras nos sobrevivirán y saber morir con humor e ingenio nos puede hacer inmortales.

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