SANTORAL 11 SEPT

Santo Domingo de Silos: la entrega a la vida contemplativa

Domingo buscaba un lugar en el que vivir de forma contemplativa. Lo encuentra en la Rioja hasta que se enfrenta al rey, que lo destierra. Su viaje no acabó ahí.

Santo Domingo de Silos: la entrega a la vida contemplativa

 

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 10:52

Hoy la Iglesia nos traslada al comienzo del siglo XI para conmemorar a Santo Domingo de Silos. Su origen riojano le sitúa en la España cercana al año 1000. Deseoso de vivir en la contemplación busca un lugar donde meditar y alabar a Dios huyendo del mundanal ruido. Lo encontrará en San Millán de la Cogolla, un Monasterio riojano en el que perdura la Regla de San Benito con el "ora et labora". Es el lugar en el que se establecen los inicios de la lengua castellana con los documentos denominados "glosas emilianenses". Allí fue progresando con una buena madurez espiritual, contemplativa y humana. 

Los monjes no lo dudan: Domingo ha de ser el Abad del Monasterio. Su elección se conoce y el rey de Navarra, en un gesto de codicia, le reclama todos los cálices y vasos sagrados con la intención de venderlos y amortizar las guerras. Santo Domingo se encara duramente con él. Este gesto no gusta al monarca y, en un gesto de pasar por encima de todo respeto a la autoridad eclesial, se erige por encima de ella y destierra a Domingo.

No pasa mucho tiempo cuando el rey de Castilla le da acogida y le pide que esa tarea realizada en San Millán la haga en Silos. Este Convento estaba desierto y requería un proceso de restauración. Domingo, conocido por su ministerio activo, empieza a reformar y retocar Silos hasta hacer de él un centro de vivencia espiritual donde los monjes rezan y alaban a Dios según pide San Benito. Los frutos son lentos, pero se notan y el convento queda como un oasis de paz y tranquilidad. Los monjes cuentan con una biblioteca para estudiar Teología, Filosofía y los saberes de ese tiempo. También se dedica a liberar a los cristianos. Muere en 1073 y, tiempo después, se aparece a Santa Juana de Aza para decirle que su hijo fundaría un gran carisma que son los Dominicos.

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