SANTO 26 NOVIEMBRE

San Leonardo de Porto Maurizio: el Santo que convertía con su discurso sencillo

Hoy recordamos la vida del franciscano italiano San Leonardo de Porto Maurizio.

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Cada vez que surge una nueva Fundación, con un nuevo carisma ese nuevo germen de Fe se expande y deja fieles seguidores. Eso le pasó a los franciscanos, una de las órdenes mendicantes. Hoy es, precisamente, San Leonardo de Porto Mauricio uno de esos Santos que enganchan en la espiritualidad franciscana desde su sencillez y su pobreza.

Nace en la Riviera de Porto Mauricio, el 20 de diciembre de 1676. Sus estudios los realiza en Roma, frecuentando allí también, el oratorio de San Felipe Neri, donde tendrá una buena formación espiritual. Esa sensibilidad para tratar con Dios y descubrirle en todas las personas y en todo los seres de la Creación le llevan hasta la senda de San Francisco. A finales del siglo XVII, toma el hábito franciscano y en los comienzos del XVIII se ordena sacerdote. 

Es entonces cuando se fijan en él para enseñar filosofía, encargo que no llegará a desempeñar por culpa de una enfermedad pulmonar. Una vez curado -favor que atribuye a la Virgen- participa en la reforma de la Orden Franciscana. Para conseguir esta renovación, así como una vida espiritual profunda, se apoya en Cristo con un amor especial a la Eucaristía y la práctica frecuente de la penitencia. Dios le concede un carisma especial: Las misiones populares. 

También forman parte de ese proceso renovador y revitalizador de la Fe en el pueblo cristiano. En ellas explica de forma sencilla las verdades de la Fe a las gentes a modo de catequesis. Su lenguaje directo y espiritual, hace que llegue al corazón de todos los hombres, moviéndoles a la reflexión y al arrepentimiento. Tras una vida dedicada a promover estas misiones populares, muere en Roma, el año 1751 descansando sus reliquias en el Convento de San Buenaventura.

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