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Jueves de la Octava de Pascua: los apóstoles dan fe de que Cristo vive

El Jueves de la Octava recoge el testimonio de los discípulos que son testigos, como nosotros, de la Resurrección, en eso consiste la fe: en ser testigos

De la Cruz a la Gloria
Jesús Luis Sacristán

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 25 abr 2019

El Gozo y la Gloria de la Pascua son algo que no puede ocultarse ante la admiración de los hombres. Este sentimiento muchos no lo entenderán y no lo entenderán. Sin embargo, la tarea de los creyentes ha de ser luchar cada día más por extender el Reino de Dios y no ocultarlo debajo del celemín sino tratar de que alumbre todo el candelero a la casa que es la humanidad.

Así se refleja en la lectura de hoy, jueves de la Octava de Pascua, en la que Pedro encuentra arremolinada a la gente después de curar al paralítico. La multitud está asombrada y el Pescador aprovecha la ocasión para dar un pequeño golpecito en el corazón de los hombres. Les insiste hasta la saciedad que ese Jesús en cuyo Nombre ha curado al paralítico ha Resucitado porque Dios estaba con Él. Dios era Él. La aceptación no es igual porque unos lo asumen y otros lo reprochan y desconfían.

Es la primera vez que deben dar un fuerte testimonio, porque muchos se han escandalizado y pronto llegará el Sanedrín para pedirles cuentas. Pero ellos son valientes y no temen. Entretanto, en el Evangelio los dos discípulos de Emaús ya han llegado a la casa de Jerusalén, es decir al cenáculo. Han relatado atónitos lo que les ha pasado y los Once se han admirado. Esta impresión se eleva cuando descubren que el Resucitado está ahí entre ellos. El saludo de paz es inconfundible. Es el Señor que se ha querido mostrar porque ya habían llegado a oídos de los Once que le habían visto Vivo y les tocaba comprobarlo a ellos.

Más que admiración era asombro de no dar crédito a lo que les pasaba. La emoción se mezcla con el impacto a primera vista. El Maestro les comprende y les pide algo de comer para que comprendan que es Él y que puede comer y beber mostrando que no es un fantasma sino que su Cuerpo está glorificado. Después de recordarles todo lo que les había dicho antes de su Pasión les pasa la pelota al decirles “Vosotros sois testigos de esto”.

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