El rechazo al justo, título homilético para 25 Domingo Tiempo Ordinario, B, (23-9-2018)

El rechazo al justo, título homilético para 25 Domingo Tiempo Ordinario, B, (23-9-2018)

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

2 min lectura

El rechazo al justo, título homilético para 25 Domingo Tiempo Ordinario, B, (23-9-2018)

"Acechemos al justo, que nos resulta incómodo". Así se confabulan los impíos para denunciar a quien, con su sola presencia, les echa en cara su impiedad. Esa actitud recogida por el libro de la Sabiduría (Sap 2,17-20), se ha repetido en el martirio del sacerdote Pino Puglisi, al que ha recordado recientemente el papa Francisco en la ciudad de Palermo.

Quien trata de vivir con honradez y coherencia, recibe acusaciones, calumnias y marginación, por parte de la mafia o de sus propios compañeros. El texto bíblico menciona tres acusaciones que se lanzan contra quien vive con rectitud: "Se opone a nuestras acciones, nos echa en cara nuestros pecados, nos reprende nuestra educación errada".

El salmo responsorial recoge la oración del perseguido: "Oh Dios, sálvame por tu nombre, sal por mí con tu poder ? porque unos insolentes se alzan contra mí" (Sal 53).

En la misma línea se colocan las advertencias que se nos transmiten en la carta de Santiago. Frente a las envidias y rivalidades del entorno, "los que procuran la paz, están sembrando la paz y su fruto es la justicia" (Sant 3,18).

LA MUERTE Y EL PRESTIGIO

Las acusaciones contra el justo, que recoge el libro de la Sabiduría encuentran un eco en las palabras con las que Jesús anuncia su propia muerte a los discípulos: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán, y después de muerto, a los tres días resucitará" (Mc 9, 31). El relato parece jugar con las contraposiciones:

EL SIGNO DE LA ACOGIDA

El evangelio anota que Jesús se sentó, como hizo al iniciar el Sermón de la Montaña. También ahora quiere enseñar una lección importante: "El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado". Evidentemente la actitud de "acoger" reflejaba su espíritu y dejaba en evidencia la altivez de sus discípulos: los de antes y los de ahora.

– Señor Jesús, tú eras y eres el Justo enviado por Dios. Con tu sola presencia eras y eres un signo que denuncia nuestras hipocresías, nuestras ansias de grandeza, nuestro desprecio de los pequeños y los humildes. Perdona nuestro orgullo. Y ayúdanos a descubrirte y acogerte en los más pequeños y despreciados por nuestra sociedad. Amén.

José-Román Flecha Andrés

Tracking